El concepto de emprendedor no es nuevo. A lo largo de la historia han sido
muchos los economistas de renombre que han tratado de establecer un perfil
sobre las principales funciones y características propias de este.
El emprendedor
como persona que asume el riesgo (F. H. Kinght, 1885-1972)
Según el prestigioso economista Knight, el emprendedor es la persona
que asume el riesgo derivado de la actividad económica, adelanta el
dinero y, por tanto, ha de ser recompensado con un beneficio. Este
emprendedor tiene dos tipos de riesgos evidentemente relacionados: uno más técnico,
por si la producción no funciona o no se producen las cantidades esperadas, y
otro más económico, por si los ingresos no son como los esperados. Por tanto,
Knight justifica el beneficio con el riesgo, ya que el dinero que el emprendedor pone es cierto y real y, sin embargo, no sabe si lo recuperará.
Pese a ello, Knight diferencia entre dos tipos de actividades que la
dirección hace en la empresa: por un lado, la de director o empresario
profesional, que es la persona que da órdenes de gestión de la empresa y
desarrolla la función de organización; y por el otro, la del empresario
patrimonial, que es la persona que asume el riesgo y que elige a aquel que
dirige y da órdenes de gestión en la empresa, es decir, al empresario
profesional, pero el riesgo sigue asumiéndolo él.
El emprendedor
como persona innovadora (J. A. Shumpeter, 1883-1950)
Para Shumpeter no es el riesgo el factor explicativo de las ganancias del
emprendedor, sino la innovación y el progreso técnico.
En cualquier sistema económico el proceso de cambio tecnológico genera, en
principio, innovación en el mercado y hace que las empresas que innoven sean
más competitivas hasta que la entrada de competidores haga disminuir estos
beneficios extraordinarios. Por tanto, el empresario ha de inventar e innovar
hasta que aparezca la imitación, momento en que sus beneficios extraordinarios
se verán reducidos. De esta forma, podríamos decir que las fases del cambio
tecnológico son tres: invención, innovación e imitación.
El emprendedor
tecnócrata (J. K. Galbraith, 1908-2006)
Según Galbraith, el poder económico ha ido pasando de las personas y de la
propiedad a las organizaciones. Aparece el denominado derecho del poder
restringido, o lo que él llama tecnoestructura. Este poder lo ostentan
los directivos, que son especialistas y, puesto que tienen el poder ejecutivo,
toman las decisiones referentes a la empresa y coordinan toda la
información.
Además, Galbraith hace un estudio crítico de la relación que existe en el
mercado sobre la economía dominada por las grandes empresas (pocas industrias
pero con un gran poder) que conviven con otras estructura de pequeñas empresas,
que son muchas pero que influyen poco en él y que se han de adaptar a las
condiciones de las otras.
Podemos decir que esta dirección compartida por técnicos como abogados,
economistas o ingenieros se cumple en las grandes empresas, donde los
accionistas son únicamente inversores que tienen como función exclusiva obtener
un rendimiento por el capital invertido, y en el caso de que este no sea el
esperado, sacar su capital de la empresa e invertirlo en otro lugar. Sin
embargo, en las empresas individuales o familiares, pequeñas y medianas
empresas, queda el primitivo poder del capitalilsta o propietario.
El emprendedor
líder (W. G. Bennis, 1925)
Una de las teorías más recientes sobre la figura del emprendedor es la del
economista Bennis, quién asegura que actualmente el emprendedor ha de
ser innovador, además de un buen líder y un buen estratega para
escoger los caminos adecuados para conseguir los objetivos. Cuando se habla de
innovación nos referimos a todas su vertientes, es decir: innovación técnica
(productos, procesos...), innovación de gestión (técnicas de dirección de
emprea) y, si hablamos de liderazgo, un líder ha de tener unas cualidades
personales específicas para poder ejercer como tal.
El emprendedor de la Oportunidad
(Kirzner 1973)
Sería aquel que saber ver una
oportunidad de negocio donde otros no ven nada. Por ello, tiene la
capacidad de descubrir esas oportunidades no observadas por otros.
El emprendedor por necesidad (autónomo)
El perfil de emprendedor desde la vertiente sociocultural se apoya en las condiciones sociales y culturales para
favorecer la aparición de emprendedores. Por un lado, están las personas que
dan el paso para emprender porque han adquirido el aprendizaje al trabajar en
otra empresa o en su ámbito familiar han aprendido el rol de emprendedor
especialmente al heredar la empresa familiar.
Por otro lado, también forman parte de esta teoría aquellas personas que
emprenden debido a que han perdido su
empleo y a la dificultad de encontrar otro empleo.
El emprendedor Social
Forman parte de este estilo aquellas personas que emprenden priorizando la
responsabilidad social.
Son titulares de centros especiales de empleo (cuya población trabajadora
corresponde a personas con discapacidad) y de empresas de inserción (cuyos
trabajadores son personas en riesgo de exclusión).
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