Fomentar
el trabajo en equipo, cultivar una actitud de aprendizaje y desarrollar el arte
de la negociación son las líneas de pensamiento de los más afamados «gurús» del
management.
Los
gurús del management observan, analizan y disparan sus teorías al corazón de
las grandes compañías.
Las
estrellas del management nos recuerdan que la empresa, lejos de ser un ente
abstracto, es una organización de carne y hueso; organismos más vivos de lo que
muchos piensan y que tienen su propio cerebro, nervios, músculos y, por qué no,
corazón. La humanización de la empresa es una constante en sus ideas. Si en
algo coinciden las teorías de estos verdaderos sabios empresariales es en
destacar la importancia vital del elemento humano en las organizaciones. Personas que trabajan en equipo y que son
orientadas y guiadas por un líder.
Más humanos
Las
cabezas visibles de la organización, definitivamente, se humanizan. Peter Senge, uno de los más afamados gurús
del management, acuñó en su best-seller «La Quinta Disciplina »
el concepto del «líder mayordomo», es decir, un capitán de barco que conoce su
nave desde la cubierta hasta la sala de máquinas. “La auténtica labor del líder
es estar comprometido con los servicios de toda la organización - afirma
Senge-. Creo que por eso mismo va
llegando la hora de que se abandone la noción tradicional de que la visión
siempre se anuncia "desde arriba", porque el hecho de que alguien
ocupe un puesto elevado no significa que sus visiones personales constituyan
automáticamente la "visión de la organización",.
La
participación resulta fundamental para eliminar cualquier atisbo de
autoritarismo, recoger las sugerencias de los subordinados e implicarles en el
proyecto mediante la delegación de responsabilidades. El líder del futuro, y el
de hoy, tendrá que dejar hacer, siendo democrático y participativo. Porque delegar
implica la dirección activa del líder hacia un subordinado para que asuma
cierta cantidad de responsabilidad. Al delegar, sin embargo, el líder no debe relajarse
en la tarea de dirigir; pues él es el que mueve los hilos de los procesos que
intentan conseguir una visión determinada».
Visión de conjunto
Visión
de conjunto, trabajo en equipo. Lo que no significa que el funcionamiento de
forma individual quede definitivamente descartado en las organizaciones. Roger
Fisher, autor del best-seller “Getting to Yes” y toda una autoridad en el campo
de la negociación ha observado tras muchos años de experiencia que “a veces se
puede funcionar mejor de forma individual que conjuntamente, siempre y cuando
al actuar como individuos se comprenda el comportamiento de la colectividad, se
piense de manera sistémica y, además, se aprenda de ello. Se trata de que
exista unión en el equipo, que las experiencias se conviertan en un bagaje de
información común y que también se hagan las cosas individualmente, sintiéndose
comprometido con la labor compartida del equipo”.
Pero
hacer propia esta actitud es una tarea bastante complicada en un mundo en el que se nos obliga, en ocasiones,
a tomar a los compañeros como competidores para sobrevivir y prosperar. Ese es,
en opinión de Bruce Patton, asesor de empresas, sindicatos y gobiernos en la
resolución, de conflictos, una de las principales lagunas de la alta dirección:
la competitividad excesiva y, a veces, individualista que impide enriquecerse
con los distintos puntos de vista de los demás.
«Dentro
de las organizaciones, los problemas cotidianos se refieren más al puesto que
se ocupa dentro de la jerarquía, que a las capacidades propias de cada
individuo - explica Patton -. Por
ejemplo, el líder que sabe negociar, pero que piensa que su misión consiste
solamente en corregir las cosas que no van bien, corre el peligro de que al
final no obtenga los resultados que desea de su equipo. Para negociar con éxito, no vale simplemente
con corregir, también hay que enseñar y saber comprender a los demás».
La negociación en alza
Un
buen líder tiene mucho que decir - y hacer - en este sentido. Tal y como apunta Howard Raiffa, un clásico
vivo en la teoría de los juegos y experto en la resolución de conflictos, - el
modelo basado en medir el control que ejerce el líder está dando paso a una
fórmula nueva que tiene en la negociación su máximo exponente - explica Raiffa
-.
De
aquí nace el líder negociador, entendiendo esta figura como intermediario,
facilitador o alguien que dirija las conversaciones del grupo y sus debates con
el fin de explorar situaciones nuevas y llegar a soluciones planteadas a través
de un proceso comprensible para todos. Por eso creo que muchas de las empresas
que se rigen por una buena negociación son las que tienen los directivos más
modernos, una forma de liderazgo que debe fomentar el trabajo en equipo para la
resolución de los problemas”.
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