lunes, 24 de agosto de 2026

La importancia de las habilidades de pensamiento crítico

Aquí tienes estrategias para pensar con más inteligencia y tomar mejores decisiones.

La explosión de información: una espada de doble filo

Vivimos en una época de acceso sin precedentes a la información. Cada día, estamos bombardeados con artículos, reportes de noticias, publicaciones en redes sociales, podcasts y estudios de investigación. Con solo unos pocos toques en una pantalla, podemos acceder a un suministro aparentemente infinito de datos sobre cualquier tema. Pero aquí está el problema: no toda la información es igual.

Diferentes fuentes tienen distintos motivos: algunas buscan la objetividad, otras impulsan una agenda y algunas priorizan el engagement sobre la precisión. Aunque la tecnología ha democratizado el conocimiento, también ha dificultado discernir entre hechos y ficción. Esta avalancha de información contradictoria puede hacer que incluso las personas más inteligentes sean vulnerables a la desinformación.

La rápida duplicación del conocimiento médico

Este problema es especialmente pronunciado en el campo médico. Estudios sugieren que el conocimiento médico se duplica aproximadamente cada 73 días. En comparación, en los años 50, casi se tardaba 50 años para que el conocimiento médico se duplicara. Aunque esta expansión del conocimiento ha llevado a avances extraordinarios, también ha hecho cada vez más difícil para los expertos mantenerse al día. Sin habilidades de pensamiento crítico, tanto profesionales médicos como el público en general pueden tener dificultades para diferenciar entre evidencia científica sólida y afirmaciones engañosas.

La infodemia: cuando demasiada información se vuelve peligrosa

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha acuñado el término “infodemia” para describir la propagación masiva tanto de información precisa como engañosa durante una crisis sanitaria. Esto fue especialmente evidente durante la pandemia de COVID-19, cuando la rápida difusión de información contradictoria sembró confusión y miedo. Las personas enfrentaron una avalancha de afirmaciones, algunas basadas en ciencia y otras en especulación o falsedades totales. En un entorno así, el pensamiento crítico no es solo una habilidad, es una necesidad para sobrevivir.

Los peligros de una visión ortodoxa incuestionable

A lo largo de la historia, la ciencia ha evolucionado desafiando las visiones ortodoxas —las narrativas mayormente aceptadas pero a veces erróneas. El consenso es importante, pero no infalible. Algunos de los mayores avances científicos provienen de personas que se atrevieron a cuestionar la sabiduría aceptada, a menudo con un alto costo personal.

Considera los siguientes casos:

Ignaz Semmelweis: Lavado de manos y el rechazo

En el siglo XIX, Ignaz Semmelweis descubrió que el simple lavado de manos podía reducir drásticamente la propagación de infecciones en los hospitales. Sus hallazgos contradecían las creencias médicas de la época, lo que provocó burlas y rechazo por parte de sus colegas. Finalmente fue internado y murió en el olvido. Hoy, la higiene de manos es reconocida como una de las medidas más efectivas para controlar infecciones en medicina.

Barry Marshall: Helicobacter pylori y las úlceras

Durante décadas, las úlceras pépticas se atribuyeron al estrés y la dieta, hasta que Barry Marshall, un médico australiano, demostró que una bacteria —Helicobacter pylori— era la culpable. Sus hallazgos fueron recibidos con escepticismo, por lo que él mismo bebió un cultivo de la bacteria para probar su punto. Finalmente, su trabajo fue validado y recibió un Premio Nobel, pero no sin años de oposición por parte de la comunidad médica.

Otto Loewi: El descubrimiento de los neurotransmisores

A principios del siglo XX se creía que la señalización nerviosa era puramente eléctrica. Otto Loewi, sin embargo, propuso que sustancias químicas —más tarde llamadas neurotransmisores— jugaban un papel crucial en la comunicación neural. Su trabajo revolucionario, que surgió de un sueño, fue inicialmente rechazado antes de ser aceptado. Hoy, su descubrimiento es la base de la neurociencia y la farmacología.

Stanley Prusiner: Priones y la nueva biología de las enfermedades

Stanley Prusiner enfrentó un enorme escepticismo cuando propuso que proteínas mal plegadas —priones— eran responsables de enfermedades degenerativas cerebrales como la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob y la encefalopatía espongiforme bovina (enfermedad de las vacas locas). La idea de un agente infeccioso “solo de proteínas” fue vista como herética. Sin embargo, con persistencia y rigurosidad, demostró que sus críticos estaban equivocados y fue galardonado con un Premio Nobel.

Desafiando visiones ortodoxas durante la pandemia de COVID-19

Durante la pandemia, numerosos científicos y médicos que cuestionaron la narrativa dominante enfrentaron críticas. Algunos expresaron dudas sobre las políticas de confinamiento, la eficacia de las vacunas en diferentes poblaciones y la censura de puntos de vista alternativos. Aunque no todas las opiniones disidentes resultaron correctas, el método científico prospera con el debate abierto y el escrutinio riguroso. Cuando se suprime la disidencia, el progreso científico se ve obstaculizado.

¿Estamos enseñando a los estudiantes qué pensar en lugar de cómo pensar?

Una preocupación importante en la educación moderna es que a los estudiantes se les entrena a memorizar y repetir información en lugar de analizarla críticamente. Los exámenes estandarizados premian el aprendizaje mecánico, pero el verdadero crecimiento intelectual requiere cuestionar, sintetizar y evaluar evidencias.

Sin habilidades de pensamiento crítico, los estudiantes se vuelven consumidores pasivos de información en lugar de evaluadores activos. Esto los hace más vulnerables a la desinformación y menos preparados para enfrentar problemas complejos del mundo real. En lugar de enseñar solo qué pensar, la educación debería enfocarse en enseñar cómo pensar.

Cómo desarrollar habilidades de pensamiento crítico.

Entonces, ¿cómo podemos cultivar el pensamiento crítico en una era de información abrumadora?

Evalúa las fuentes: Antes de aceptar una afirmación, examina la credibilidad de la fuente. ¿Está revisada por pares? ¿Hay sesgos financieros?

Entiende la incertidumbre científica: La ciencia es un proceso en evolución. Aprende a sentirte cómodo con la ambigüedad y reconoce que el conocimiento progresa mediante revisión y refinamiento.

Busca múltiples perspectivas: Involúcrate con puntos de vista diversos, incluso aquellos con los que no estés de acuerdo. Entender argumentos opuestos agudiza el pensamiento analítico.

Cuidado con los llamados emocionales: La desinformación suele explotar emociones como el miedo o la indignación. La evaluación racional debe prevalecer sobre las reacciones emocionales.

Fomenta la investigación abierta: Promueve la discusión y el debate en entornos educativos. El aprendizaje genuino surge del cuestionamiento y la participación, no solo de la memorización.

Conclusión: el papel esencial del pensamiento crítico

En un mundo donde la información abunda pero la verdad es esquiva, el pensamiento crítico es más esencial que nunca. Desde la medicina hasta los medios, desde las aulas hasta la política social, la capacidad de analizar, cuestionar y desafiar ideas es fundamental para el progreso. La historia ha demostrado que quienes se atrevieron a pensar diferente —a menudo a gran costo personal— fueron quienes impulsaron la ciencia hacia adelante.

Mientras navegamos esta era de rápida expansión del conocimiento y sobrecarga digital, asegurémonos de enseñar a la próxima generación no solo qué saber, sino cómo pensar.

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domingo, 16 de agosto de 2026

No necesitas una revolución, necesitas un microhábito

Diez errores frecuentes que cometen los altos directivos al intentar mejorar su salud y rendimiento, y cómo pequeños gestos diarios pueden cambiarlo todo.

En la alta dirección, cada decisión cuenta. Pero rara vez aplicamos ese principio a nuestra propia salud. El cuerpo y la mente, nuestros primeros activos, suelen quedar relegados en la lista de prioridades. Y no porque no nos importe, sino porque creemos que cuidarse requiere una revolución personal que no tenemos tiempo para abordar. La doctora Beatriz Crespo, doble PhD en Medicina y en Alto Rendimiento Deportivo, tiene algo que decir al respecto: “Con dos minutos al día puedes cambiarlo todo.”

Lo explica en su libro Microhábitos Saludables (Penguin Random House), donde desmonta los diez errores más comunes que cometen ejecutivos y directivos al intentar mejorar su bienestar. Y lo mejor: ofrece una alternativa sencilla, realista y sostenible. Porque no se trata de grandes planes imposibles de mantener, sino de microhábitos que encajan en tu agenda, respetan tu contexto y generan resultados medibles.

Cómo incluir el bienestar en la agenda del CEO

1. No elegir conscientemente el menú. Error: Llegar a las comidas y cenas de trabajo y dejarse llevar por lo que más apetezca de la carta, sin tomar decisiones conscientes sobre su alimentación.

Microhábito “Tu snack saludable”: Para empezar a tomar mejores decisiones en materia de alimentación, incluye en cada comida un alimento saludable. “Puede ser un puñado de hojas verdes o una fruta. No es necesario cambiar todo el menú, solo agrega una parte saludable en cada comida. Este microhábito mejora tu dieta sin generar sentimientos de privación”.

2. No estar realmente presentes en las conexiones. Error: Enviar mensajes rápidos o audios en lugar de tener interacciones significativas de mayor calidad.

Microhábito “Red saludable de contactos”: Agenda a primera hora la que será tu llamada del día, “y llama alguien importante durante 2 minutos, aunque solo sea para recordarle que estás ahí para lo que se necesite. Las conexiones reales se entrenan, y son clave para tu bienestar emocional y la calidad de tu red de contactos profesionales”.

3. Sobreentrenar con ejercicio de alta intensidad cuando ya estás exhausto. Error: Insistir en entrenamientos intensos incluso cuando el cuerpo te pide descanso.

Microhábito “Escáner corporal”: Si sientes agotamiento físico y mental, el cuerpo lo sabe. “Aunque estés acostumbrado a la alta intensidad, antes de cada entrenamiento haz un body scan rápido: túmbate en el suelo, cierra los ojos y siente desde la cabeza hasta los pies. Ponte la mano en el pecho y siente el ritmo de la respiración y el corazón. En solo 90 segundos, sabrás si necesitas moverte a una alta intensidad (clases, cardio), o simplemente salir a caminar y hacer ejercicios con tu propio peso corporal/yoga y estirar”. A veces, el verdadero entrenamiento es no exigirte más de la cuenta, sino adaptar tus rutinas.

4. No dejar espacio a las cenas livianas. Error: Cenar en abundancia o directamente no cenar por las prisas y el agotamiento.

Microhábito “Kit de cenas express”: Apuesta por cenas equilibradas que incluyan vegetales, proteínas de calidad y grasas saludables. “Mantén siempre a mano un “kit de cena express” para evitar caer en opciones poco satisfactorias, abundantes o excesivamente escasas para tu ritmo de vida, como por ejemplo unas latas de conserva, unos vasitos de quinoa o arroz integral, un embutido ibérico, y fruta fresca o deshidratada por si te apetece un postre”.

5. Confiar solo en cremas Anti-aging. Error: Pensar que una crema es la solución a todos los problemas de la piel, incluso cuando esta está sometida a polución y un ritmo de vida acelerado.

Microhábito “Sécate al aire”: Humedece tu cara con agua por la mañana y la noche y deja que se seque al aire. “Este simple gesto mejora la hidratación natural de la piel y combate la sequedad sin necesidad de productos adicionales”.

6. Dormir en ambientes estimulantes. Error: Tener colores vibrantes en el dormitorio, tener la televisión puesta o consultar el móvil antes de dormir merman el nivel óptimo de descanso.

Microhábito “Aromaterapia rápida”: Usar aceites esenciales como eucalipto, lima, clavo o rosa ayudan a relajar la mente. “Rociarlos al cerrar el ordenador del trabajo, en el coche de camino a casa o en el dormitorio no solo mejora el ánimo, sino que también promueve la concentración y la memoria, estimulando el bulbo olfativo y favoreciendo un estado de bienestar emocional”​, ya que ayuda a desconectar por vía sensorial del entorno laboral.

7. Tomar café como pausa automática. Error: Creer que siempre necesitas un café para recargar energías.

Microhábito “Vaso de agua matutino”: “Cuando estás agotado no necesitas más café, lo que te falta es agua. Tu cuerpo es setenta por ciento agua, y cuando no le das suficiente, lo notas en todo. Antes de prepararte otro café, bebe un vaso de agua de forma lenta y consciente”. Este gesto activa la conciencia corporal y mejora la hidratación, ayudando a reducir el cansancio real.

8. Acostarte con el móvil en la mano “para desconectar”. Spoiler, el cerebro no desconecta con luz azul ni vídeos infinitos.

Microhábito “Modo avión”: Antes de dormir, haz este ritual digital express: Programa una alarma con el nombre “Modo avión = modo descanso” y al sonar, pon el móvil en modo avión y guárdalo fuera del dormitorio. Luego, haz tres respiraciones profundas o lee un párrafo de un libro que te inspire. Ese gesto marca la transición entre el mundo exterior y tu descanso interior. Es el nuevo “despedirse del día”.

9. No acariciarse diariamente. Error: No dedicarse automasajes de forma cariñosa y cercana

Microhábito “Palming”: “Frota tus manos hasta generar calor y colócalas sobre tus ojos cerrados. Esto se conoce como palming en yoga tradicional, y estudios en neurociencia —como los publicados por el profesor Edmund Rolls en la revista Neuron— muestran que el calor y el tacto agradable activan áreas del cerebro vinculadas al bienestar y la regulación emocional”. En solo 30 segundos sentirás más calma, presencia y foco mental.

10. Seguir hacia delante a pesar de todo. Error: Adherirse a rutinas complejas de autoexigencia en las que la pausa no forma parte bajo la excusa del ritmo de vida

Microhábito “Auriculoterapia express”: Cuando sientas que todo a tu alrededor va muy rápido presiona suavemente el lóbulo de tus orejas con movimientos circulares. “Esta práctica estimula una rama del nervio vago, que es clave para regular el estrés. Investigaciones como las del Dr. Brian Badran, publicadas en Brain Stimulation, han demostrado que la estimulación de la oreja puede activar el sistema parasimpático, reduciendo la ansiedad y favoreciendo el equilibrio emocional”. Puedes hacerlo en 1 minuto y notar una sensación de tranquilidad inmediata que te ayudará a tomar mejores decisiones.

Estudios de Harvard, Mayo Clinic y McKinsey coinciden en una idea central: el bienestar personal del CEO impacta directamente en la productividad, la cultura y el rendimiento de la compañía. No es una moda, es estrategia. Y en un mundo donde todo cambia a gran velocidad, tal vez la verdadera disrupción esté en algo tan pequeño como una gota de aceite esencial, un vaso de agua o una llamada sincera.

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domingo, 9 de agosto de 2026

Walking meetings

Walking meetings: moverse también es una herramienta de salud laboral.

Cada vez que encadenamos tres videollamadas seguidas y almorzamos delante del ordenador, el cuerpo nos lanza un mensaje que solemos ignorar: esto así no es sostenible.

En España, según la Encuesta Europea de Salud, un 27,4% de las personas de 16 y más años se declara sedentaria en su tiempo libre, y el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo recuerda que la mayoría pasamos entre 8 y 13 horas al día sentados, sumando trabajo y vida personal. En sus notas técnicas más recientes, el INSST advierte que las posturas sedentarias en el trabajo se asocian a un aumento de la prevalencia y mortalidad por trastornos cardiovasculares, a más obesidad, diabetes tipo 2 y problemas musculoesqueléticos, sobre todo lumbares.

No hablamos solo de comodidad, hablamos de salud. Y en ese contexto, los walking meetings —las reuniones caminando— empiezan a asomarse como una herramienta sencilla, casi humilde, pero muy potente para los profesionales del bienestar que quieren pasar del “sabemos que hay que moverse” al “vamos a integrarlo en la jornada real”.

La buena noticia es que no se trata de una moda de Silicon Valley sin respaldo científico. La Organización Mundial de la Salud insiste en que la inactividad física y los hábitos sedentarios elevan el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, algunos cánceres y mortalidad prematura, y mantiene su recomendación de al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada para adultos.

En su guía de 2023 para pymes europeas, la oficina regional de la OMS va más allá y propone “transformar tareas cotidianas en oportunidades para la salud”, citando expresamente las reuniones caminando como ejemplo de estrategia sencilla y adaptable para crear entornos de trabajo más activos. Es decir, no es solo “podríamos probarlo”, sino “esto encaja en una política seria de promoción de la salud en el trabajo”.

Lo que dice la ciencia sobre caminar y pensar

Cuando miramos la evidencia, el puzzle encaja. La investigación de Marily Oppezzo y Daniel L. Schwartz en la Universidad de Stanford demostró que caminar aumenta de forma significativa la generación de ideas creativas en tiempo real: en sus experimentos, el 81% de las personas incrementó su rendimiento creativo en una prueba de pensamiento divergente cuando pasaba de estar sentada a caminar.

La American Psychological Association, al resumir este trabajo, subraya que “caminar impulsa la ideación creativa en tiempo real y poco después”, independientemente de que se haga en interior o exterior. Y un reciente artículo en Psychology Today recuerda que la combinación de movimiento ligero y entorno agradable reduce el estrés laboral, ayuda a amortiguar síntomas de burnout y mejora el estado de ánimo durante la jornada.

En paralelo, un estudio publicado en 2024 en JAMA Network Open concluye que las personas que pasan la mayor parte del tiempo sentadas en el trabajo tienen un 16% más de riesgo de mortalidad por todas las causas y un 34% más de riesgo de muerte cardiovascular que quienes no lo hacen, incluso ajustando por otros factores.

El mensaje es claro: reducir tiempo sentado y abrir espacios de movimiento es una medida de prevención primaria.

Qué aporta realmente una reunión caminando

¿Y qué aporta específicamente la reunión caminando frente a la clásica sala de cristal?

Una revisión reciente sobre walking meetings publicada en 2023 en la revista Cities & Health señala que esta modalidad “puede contribuir a mejorar la creatividad, el diálogo y el bienestar, al tiempo que incrementa los niveles de actividad física de baja intensidad durante la jornada laboral”. En la misma línea, un documento de la University College London resume así la evidencia acumulada: “las reuniones caminando aumentan el pensamiento creativo, son más productivas y ofrecen beneficios de salud, inspiración y conexión, al romper barreras jerárquicas y espaciales”.

Caminar hombro con hombro, y no frente a frente, cambia el tono de la conversación: se suavizan las tensiones, se rebaja la defensividad y la escucha se hace más activa.

En el ámbito español, entidades de prevención también empiezan a poner el foco en esta herramienta. El INSST, en su cartel divulgativo sobre sedentarismo, recomienda explícitamente que “las reuniones, mejor de pie o paseando” como uno de los consejos para reducir el tiempo sentado.

Oportunidades y límites (y por qué no todo puede hacerse caminando)

Para los profesionales del bienestar laboral, los walking meetings abren una vía muy tangible para conectar la salud física, la salud mental y la calidad de las relaciones en la empresa. Tal y como recuerda la guía europea sobre actividad física en el trabajo, muchas pymes no pueden invertir en gimnasios internos o grandes programas, pero sí tienen margen para introducir microcambios organizativos que “integren el movimiento en los procesos cotidianos”, desde las pausas activas hasta las reuniones en movimiento. Y ahí está una de las grandes virtudes de esta herramienta: su coste económico es prácticamente nulo, pero obliga a repensar cómo nos reunimos, con quién y para qué.

Eso sí, el rigor también exige reconocer sus límites. Las evidencias y las guías coinciden en que las reuniones caminando funcionan especialmente bien para conversaciones uno a uno, revisiones informales, sesiones de feedback, seguimiento de proyectos o lluvia de ideas, mientras que no son adecuadas para revisar documentos complejos, trabajar con grandes grupos o manejar información confidencial en espacios públicos.

Como explica la OMS Europa, se trata de “estrategias creativas y prácticas que las organizaciones pueden integrar sin interrumpir su operativa básica”, no de sustituir toda la arquitectura de reuniones. En otras palabras, no todo tiene que ser un paseo, pero sí podemos preguntarnos qué porcentaje de las reuniones actuales podría salir literalmente a la calle.

Una forma diferente de conversar y cuidar la salud

Mirado desde la óptica del bienestar, el valor de los walking meetings va más allá de los pasos registrados en el reloj. Al invitar a un colaborador a caminar, le estamos enviando también un mensaje simbólico: “podemos hablar en otro tono, en otro espacio, a otro ritmo”.

Ese cambio de escenario facilita, según subraya la literatura científica sobre actividad física ligera, una mejor regulación emocional, un descenso de la tensión percibida y una mayor sensación de energía durante el día. Para muchas personas, especialmente en posiciones de alta exposición, una reunión caminando puede ser el único momento de la jornada donde el cuerpo entra en movimiento sin la etiqueta formal de “hacer ejercicio”.

Quizá la pregunta que conviene hacerse en las áreas de salud laboral no es si podemos permitirnos incorporar walking meetings, sino si podemos permitirnos no hacerlo. En un país donde sentarse más de siete horas al día se considera ya, según recuerda MC Mutual, un riesgo para la salud en sí mismo, independientemente del ejercicio que se haga fuera del trabajo, y donde cada hora extra de sedentarismo a partir de esas primeras siete incrementa el riesgo de mortalidad, romper la lógica de la silla se convierte en una responsabilidad organizativa.

Dar un paseo mientras hablamos de un proyecto puede parecer un gesto pequeño. Sin embargo, visto desde la evidencia, es una pieza más de un modelo de empresa que no solo habla de bienestar, sino que lo hace caminar.

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jueves, 6 de agosto de 2026

La economía circular requiere más inversión para desplegar todo su potencial climático y económico

La Agencia Europea de Medio Ambiente destaca el potencial de la circularidad para disminuir la dependencia de materias primas, impulsar nuevas oportunidades empresariales y avanzar en los objetivos climáticos y ambientales, pero estima una brecha inversora de unos 82.000 millones de euros anuales hasta 2040.

La transición hacia una economía circular podría generar importantes beneficios ambientales y económicos para la Unión Europea, según tres nuevos análisis publicados por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). Los informes concluyen que reforzar las medidas de circularidad permitiría reducir de forma significativa las emisiones de gases de efecto invernadero, la pérdida de biodiversidad y la contaminación atmosférica, además de disminuir la dependencia europea de materias primas importadas.

De acuerdo con el informe The environmental and climate benefits of circular economy, la aplicación de 17 medidas de economía circular en sectores como la construcción, la alimentación, la movilidad o la minería podría reducir en un 22% el impacto climático de la UE, equivalente a cerca de mil millones de toneladas de CO2. Asimismo, estas acciones permitirían disminuir un 19% el impacto sobre la biodiversidad y un 25% la contaminación por partículas finas.

La AEMA señala que estas mejoras derivan principalmente de una menor demanda de recursos naturales y de la reducción de los impactos asociados a su extracción y transformación. Además, la disminución del consumo de materias primas contribuiría a reforzar la seguridad de suministro en Europa. Según las estimaciones del organismo, la dependencia europea de minerales estratégicos importados podría reducirse alrededor de un 20% en el caso del aluminio, níquel y metales del grupo del platino, y un 12% para el cobre.

Potencial económico

Los análisis de la agencia también apuntan al potencial económico de la economía circular. El informe Unlocking the circular economy: investment needs, barriers and enabling conditions identifica oportunidades para ampliar el mercado europeo, reducir la dependencia de recursos y generar nuevos modelos de negocio vinculados a la circularidad.

No obstante, la AEMA advierte de que será necesario acelerar las inversiones para cumplir los objetivos ya fijados por las políticas europeas. El análisis estima una brecha inversora de unos 82.000 millones de euros anuales hasta 2040. Los mayores déficits se concentran en ámbitos como el diseño de productos y la gestión de su final de vida útil, especialmente en sectores como la construcción, el textil, las baterías y la automoción.

El organismo europeo también destaca la existencia de barreras estructurales de carácter económico y financiero que dificultan el desarrollo de proyectos circulares, y reclama políticas que faciliten el acceso a financiación y mejoren la viabilidad comercial de estas iniciativas.

Aprovechamiento de materiales

Otro de los estudios publicados, Material stocks in a circular economy, subraya el papel estratégico de los materiales ya integrados en edificios, infraestructuras, vehículos o maquinaria. Según la AEMA, aumentar la reutilización y reciclabilidad de estos materiales permitiría convertirlos en una fuente de materias primas secundarias, reforzando la competitividad industrial y la autonomía estratégica europea.

Actualmente, el consumo medio de materiales en Europa alcanza las 14,4 toneladas por persona y año. Cerca de la mitad de estos recursos quedan incorporados en infraestructuras y bienes de larga duración, configurando lo que la AEMA denomina “stocks materiales”, considerados clave para avanzar hacia un modelo económico más circular.


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lunes, 3 de agosto de 2026

Si no soportas la verdad, la gente deja de decírtela

 Adam Grant, experto en productividad: "Si no soportas la verdad, la gente deja de decírtela"

La forma en que reaccionamos a las críticas puede abrirnos puertas o cerrarlas para siempre. Escuchar sin ponerse a la defensiva se ha convertido en una habilidad clave.

Aceptar críticas nunca resulta sencillo, pero es un paso esencial para crecer personal y profesionalmente. En el entorno laboral y en la vida cotidiana, mostrarse receptivo ante las observaciones de los demás puede marcar la diferencia entre estancarse o seguir avanzando. La capacidad de escuchar sin ponerse a la defensiva se ha convertido en una de las habilidades más valoradas en un mundo que cambia constantemente.

El psicólogo organizacional y experto en productividad Adam Grant lo resume con contundencia: “Cuando te pones a la defensiva con el feedback, fracasas dos veces. Fracasas en aprender hoy y fracasas en animar a la gente a seguir enseñándote mañana”. Y añade una advertencia aún más directa: “Si no soportas la verdad, la gente deja de decírtela”. Con estas palabras, Grant subraya que la reacción de cada persona ante una crítica no solo afecta a su aprendizaje, sino también a la disposición de los demás para ofrecerle futuras oportunidades de mejora.

La reflexión de Grant apunta a una trampa habitual: confundir la crítica con un ataque. Esa actitud, según explica, suele estar motivada por el miedo o la agresividad, que desembocan en comportamientos defensivos. El problema no es solo dejar de aprender, sino cortar la comunicación con quienes podrían aportar perspectivas valiosas. Con el tiempo, esa falta de retroalimentación provoca un círculo vicioso: menos oportunidades de mejorar y más dificultad para progresar.

Los expertos en desarrollo personal coinciden en que cultivar la apertura al feedback requiere práctica y humildad. Significa entender que la crítica no invalida a la persona, sino que ofrece información para crecer. Algunas recomendaciones prácticas incluyen escuchar activamente sin interrumpir, hacer preguntas para aclarar el comentario y agradecer la observación, incluso si resulta incómoda.

En un momento en que las empresas buscan equipos flexibles y adaptables, la disposición a recibir feedback se convierte en una ventaja competitiva. Más allá del trabajo, en la vida diaria, aceptar verdades difíciles permite fortalecer vínculos y evitar malentendidos. Como recuerda Grant: “Una clave del crecimiento es demostrar que eres entrenable”.

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domingo, 2 de agosto de 2026

Las evaluaciones de desempeño acaban de volverse más inteligentes

Las evaluaciones de desempeño acaban de volverse más inteligentes: el papel de la IA en el proceso más difícil de RRHH.

¿Qué pasaría si tu proceso de RRHH más temido pudiera convertirse en el más poderoso? Bruce Walcroft de Betterworks revela cómo la IA transforma las evaluaciones de desempeño al sintetizar datos complejos, crear un entorno de seguridad psicológica y ofrecer coaching personalizado, convirtiendo la ansiedad anual en un desarrollo significativo de los empleados que realmente funciona.

La Inteligencia Artificial, la palabra de moda que está en casi todos los labios de empleados, gerentes y líderes. Esta nueva tecnología, como la mayoría de las tecnologías nuevas, es poderosa, transformadora y aterradora. Y como la mayoría de las nuevas tecnologías, puede ser utilizada y potencialmente mal utilizada por los empleados dentro de tu organización.

Y aunque el papel de RRHH está claramente enfocado en garantizar que se implementen las políticas y la gobernanza adecuadas, también deben mejorar la experiencia de sus clientes internos: sus empleados. En este ámbito, es particularmente importante asegurarse de que la experiencia del empleado con RRHH se alinee con sus expectativas en este nuevo panorama de IA.

Como siempre, un área de RRHH que a menudo se pasa por alto es una de las más críticas para el éxito empresarial: la gestión del desempeño. Es un proceso en el que participa cada empleado, pero que a menudo se percibe como el menos atractivo y menos relevante tanto entre los empleados como entre los gerentes.

Con la IA ya aquí, esta es tu oportunidad para dejar que la tecnología ayude a revitalizar el proceso de desempeño y convertirlo en uno que tus empleados aceptarán.

Estoy seguro de que te estás preguntando cómo, así que aquí hay algunas áreas en las que la IA puede ayudar de inmediato...

Sintetizar grandes conjuntos de datos

Un buen programa de desempeño tiene muchos puntos de datos generados a lo largo del año, ya sea comentarios, conversaciones con los gerentes, logros de metas, reconocimiento o una serie de otras actividades.

Cuando un gerente trata de evaluar a un empleado, a menudo pasa por alto algunos (o todos) de estos datos útiles. La IA no solo puede sintetizar estos datos en resúmenes rápidos, sino que también puede ayudar con actividades como establecer metas hiperpersonalizadas o hacer sugerencias sobre posibles rutas de sucesión/candidatos.

Seguridad psicológica

El fracaso de muchos programas se debe a menudo a la baja participación. Esto puede ser causado por empleados y gerentes que se sienten incómodos al poner comentarios constructivos "en registro" o resaltar resultados negativos.

La IA puede usarse para revisar el lenguaje y verificar que esté redactado de manera apropiada, lo que lleva a que muchos más procesos de desempeño sean completados con voluntad.

Coaching

El coaching es a menudo una parte olvidada del proceso. Si bien la IA puede hacer sugerencias, es aún más poderosa cuando explica cómo llegó a hacer esas sugerencias. Esto permite un nivel de coaching que guía al usuario hacia un proceso de pensamiento útil la próxima vez que realice una acción similar.

Actualización de habilidades

Los marcos de habilidades pueden ser un componente poderoso de tu programa de desempeño. Sin embargo, la mayoría de los programas fallan debido a la dificultad de mantener actualizado el inventario de habilidades de los empleados.

Puedes usar la IA como un gran indicio para resaltar habilidades que los empleados han mostrado a través de otras actividades que han realizado, como completar una meta o un proceso de formación. Esto proporciona datos mucho más precisos y relevantes para el desarrollo de la carrera y la planificación de la sucesión.

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viernes, 31 de julio de 2026

¿Cómo decir las cosas claras sin herir a otros? 11 consejos clave

Hablar con asertividad es una virtud que debemos aprender a cultivar. Tanto en la esfera personal como en el ámbito laboral, expresarnos con claridad nos ayuda a evitar malentendidos y a ser más empáticos con los demás.

En momentos de tensión familiar o al hablar de un tema importante con alguien, decir las cosas claras y sin ofender a los otros evita conflictos innecesarios. Las palabras que usas para expresar tus ideas, el tono de voz y lenguaje corporal son puentes mediadores o avivan las llamas en cualquier conversación.

Sucede porque expresar lo que sentimos no siempre es fácil y menos cuando sobrepensamos las respuestas. En ocasiones, decimos cosas que son ciertas, pero la forma de comunicarlas no es la más asertiva o empática, lo que hace que la otra persona se sienta mal. Te compartimos los mejores consejos sobre cómo dar tu opinión sin herir.

1.  Tranquilízate y piensa antes de hablar

En medio de conversaciones delicadas o discusiones repentinas, las palabras a la ligera pueden ser como flechas que hieren más que los golpes. Por eso, recuerda que la primera regla para decir las cosas claras sin ofender a los otros es darnos un momento para respirar y pensar bien en lo que diremos.

Pregúntate qué quieres comunicar a la otra persona y cómo decírselo de la mejor manera. Con las emociones a flor de piel quizás salgan de tu boca cosas de las que luego te arrepentirás. Entonces, si sientes que la rabia, la tristeza, la decepción o el miedo se apoderan de la conversación, tómate un par de minutos para calmarte.

2. Habla en primera persona

En lugar de señalarle al otro sus fallas, exprésale con respeto cómo te hacen sentir sus actitudes o lo que piensas sobre «x» tema. Así, evitas que la otra persona se vea atacada y, en cambio, comprenda lo que tú sientes y necesitas. Además, no caigas en generalizaciones que hieren; más bien habla desde tu experiencia.

Por ejemplo, es mejor que le digas a tu novio «me incómoda cuando llegas tarde a casa sin avisar», en lugar de «tú nunca cambias y siempre prefieres llegar tarde por estar con tus amigos antes que conmigo».

3. Sé concreto, pero amable

Decir cosas que incomodan no siempre es sencillo. A veces, por miedo a quedar mal, le damos demasiadas vueltas a un asunto que sería más fácil de tratar con las palabras indicadas. Según los expertos, para tener una comunicación efectiva es necesaria la claridad, la empatía, la escucha activa y la retroalimentación.

No es igual decir «estuve pensando sobre nosotros, no sé si tal vez te gustaría darnos un respiro para aclarar lo que sentimos; si tú quieres, claro», que expresar: «Siento que lo mejor es darnos un tiempo para decidir si queremos seguir juntos o no».

4. Cuida la comunicación no verbal

Acorde con un estudio publicado en la revista Annual Review of Psychology, el tono de la voz, las expresiones faciales, los gestos sutiles y la postura son tipos de comunicación no verbal que influyen en la forma en que nuestros mensajes son interpretados por los demás.

Tal vez tengas las mejores intenciones del mundo, pero si tus palabras suenan cortantes o tus gestos demuestran rechazo, tu lenguaje no verbal puede bloquear la conversación y hacer que te perciban de mala manera. Habla con un tono amable, mira a la otra persona a los ojos sin intimidarla y mantén una postura relajada, sin cruzar los brazos o las piernas.

5. Procura empatía

Para decir las cosas claras sin ofender, es necesario ponernos un momento en los zapatos de la otra persona y reflexionar cómo podría sentirse con nuestras palabras. La comunicación empática y asertiva ayuda a expresarnos sin afectar la autoestima o los sentimientos ajenos, nos permite ser claros, pero respetuosos, defendiendo lo que pensamos y considerando lo que piensan los demás.

6. Controla tus emociones

Cuando tratamos temas complejos pueda que nos llenemos de emociones como la rabia, enojo o frustración. Sin embargo, dejarnos abrumar por estos sentimientos solo hace que digamos cosas que no deberíamos o utilicemos un tono hiriente.

Por eso, si sientes que la conversación se torna difícil y te desbordan tus sentimientos, date un momento para relajarte y ordenar tus ideas. Y si notas que estás muy alterado, es mejor dejar la discusión para otro día, para procesar tus pensamientos y recuperar la serenidad.

7. No impongas tu punto de vista

Puede que tengas claro lo que quieres decir, pero eso no significa que siempre vayas a tener la razón. Es importante hablar con sinceridad lo que piensas y, a la vez, brindarle al otro el espacio para que comparta su punto de vista.

Decir con frialdad «las cosas son así y punto», no te llevará a ningún lugar. Sé más empático y di: «Yo veo las cosas de esta manera, pero me gustaría saber tu opinión». De esta forma, la otra persona se siente escuchada y se dará cuenta de que su visión también te importa.

8. Aplica la escucha activa

La comunicación asertiva es una ida y vuelta de ideas, no un monólogo personal. Por ende, si quieres que el otro entienda tu mensaje, presta atención a lo que dice y cómo se siente, sin estar interrumpiendo ni pensando en qué responder.

Según una investigación de la International Journal of English and Studies, la escucha activa acompañada de contacto visual, gestos de aprobación y una retroalimentación sincera refuerza la compresión, promueve el diálogo abierto y expresa empatía; tanto en entornos personales como en espacios profesionales y académicos.

9. No utilices el chantaje emocional

Para hablar con claridad no hace falta recurrir a la culpa o al resentimiento. Si quieres que la otra persona comprenda cómo te sientes, comunícate con honestidad, pero no utilices la manipulación emocional para obligar a los demás a hacer lo que quieres.

Como ejemplo, en vez de decirle a tu amigo «con todo lo que he hecho por ti, me decepciona que te comportes así», mejor di algo como «esto es importante para mí y me gustaría que me apoyaras, ¿podemos hablarlo?».

10. Nunca excuses las malas palabras

Algunas personas con poca comunicación asertiva se sienten en el derecho de decir lo que quieran sin pensar en las consecuencias que arrastran con sus palabras. Excusas como «solo estoy siendo sincero» o «tengo una personalidad explosiva o temperamental» nunca deben ser una razón para tratar mal a los demás o expresar cosas hirientes.

11. Aprende a poner límites

No debemos sentir culpa al decir «no» ante ciertas peticiones que no podemos cumplir y esto no tiene que ser un motivo de ofensa. En ocasiones, para no incomodar, pensamos que tenemos que ceder a todo, y es ahí en donde expresarnos con claridad y poner límites con respeto es vital. Por ejemplo:

«Prefiero no hablar del tema ahora».

«Te escucho, pero no quiero que me hables en ese tono».

«Gracias por la invitación, pero hoy no puedo acompañarte».

«Entiendo tu punto de vista, pero tengo una opinión propia».

«Prefiero que no me llames mientras trabajo, te respondo cuando esté libre».

La asertividad nos ayuda a decir las cosas claras sin herir a otros

Decir las cosas claras y con honestidad no significa herir los sentimientos de los demás. Cuando aprendemos a manejar esas emociones que nos impulsan a decir cosas que no deberíamos, y nos expresamos con respeto y empatía, podemos tener conversaciones más sinceras y constructivas. Así que procura defender tus ideas, pero sin dañar tus relaciones.


Fuente: La mente es maravillosa.