Pueden ser individuales o bien estar formados como máximo por 3 personas.
Se dedica unas sesiones para la selección de la idea y buscar el valor añadido de la idea y su viabilidad. Es conveniente apoyarte en los distintos artículos que te ayudarán a encontrar tu IDEA.
Una vez seleccionada la idea, a continuación se prepara el pitch de tu idea. Para ello, contarás o comunicarás en el aula al resto del alumnado la idea en 60 segundos.
En este momento, dejamos una o dos sesiones para la elaboración del PITCH(contar la idea en 60 segundos). Para preparar la exposición, antes redacta, brevemente, tu idea de negocio aportando una propuesta de valor añadido que responde a una necesidad detectada en el mercado.
¿Qué es un elevator pitch?
En el pitch, básicamente, en 60 segundos debes comunicar la idea y el valor añadido de la misma.
El resto del alumnado evalúa la idea y contestarán si estaría dispuesto a invertir su dinero en la idea expuesta.
Ahora llega tu minuto pero antes practica tu exposición para ganar confianza y sorprender o, incluso, emocionar con tu PITCH.
El “elevator pitch” es un método por
el que podemos contar y convencer a las personas de que tienen que fijarse en
nuestra empresa para invertir o comprar nuestros productos. Y también se está
convirtiendo en una herramienta con la que creamos nuestra marca personal para
buscar trabajo.
El elevator pitch, aunque nace como
una oportunidad de contar a los inversores en qué consiste nuestra empresa para
lograr que inviertan en ella. También, se ha convertido en una manera de
decirles a nuestros clientes cuál es el valor que les vamos a aportar.
Elevator pitch (discurso de
ascensor) hace referencia al poco tiempo empleado para "soltar" el
discurso; más o menos como las conversaciones que podemos mantener en un
ascensor. Sin embargo, no se trata de un discurso intranscendente, como sí lo
puede ser una conversación de ascensor, sino todo lo contrario. Consiste en
llamar la atención del oyente en unos sesenta segundos más o menos.
Inicialmente, en los primeros 15
segundos hay que animar a nuestro público a seguir escuchándonos y que, cuando
acabemos, quieran que les contemos más. Es un buen momento para comenzar
hablando de qué es lo que nos hace únicos, lo que nos diferencia del resto, qué
es lo que hacemos mejor que nuestros competidores o por qué nuestros clientes
se sienten satisfechos con nuestros productos o si tenemos la solución a determinado
problema... ¡algo que impacte!
La finalización del elevator pitch
también es importante. No podemos olvidarnos nunca de dar las gracias y
decirles cómo pueden ponerse en contacto con nosotros si quieren que les
contemos más. Lo más lógico es que, si están interesados, nos realicen en ese
mismo momento una serie de preguntas para resolver sus primeras dudas. En estos
momentos no podemos mostrarnos incómodos ni nerviosos. No hay nadie que conozca
como tu tú empresa y tu producto.
Además, debemos tener en cuenta
otras recomendaciones como cuidar el lenguaje verbal y nuestro tono de voz.
También el lenguaje no verbal o corporal con el movimiento de nuestras manos,
los pies, los ojos incluso los gestos pueden hacer que nuestra audiencia pierda
confianza en nosotros. Por ejemplo, cruzar los brazos o no mirar a los ojos de
nuestro interlocutor/es va a transmitir desconfianza, aunque nuestro discurso
sea inmejorable. Si metemos las manos en los bolsillos daremos sensación de
pasotismo o desinterés. Si no paramos de movernos, no podrán percibir
seguridad.
Un minuto es muy poco tiempo, pero
bien aprovechado da para mucho. Enfócate en los temas principales: no te
centres solo en uno, pero tampoco hagas una lista poco flexible.
No dejes que la timidez se apodere
de ti. Ya hemos puesto nuestro sueño en marcha, ya tiene forma, incluso en
algunos casos también podemos tocarlo... pues vamos a contárselo a todo el
mundo: ¡mi negocio es el mejor!
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