Un factor decisivo para el éxito de tu negocio
La localización geográfica de la empresa en una determinada localidad,
municipio, zona o región es una decisión de tipo estratégico. Dicha decisión dependerá
de ciertos factores que pueden favorecer o perjudicar la actividad económica
presente y futura de la empresa.
A la hora de elegir la ubicación concreta del local debemos tener en cuenta
la superficie, su distribución en planta, su coste y forma de adquisición
(alquiler, compra, leasing), la reglamentación que puede afectarle, así como
posibilidades de una futura ampliación.
Localización en una población
La primera decisión que se tiene que tomar para elegir la localización más
idónea de un negocio es determinar la población donde se va a ubicar, para lo
que es necesario realizar un estudio detallado de algunos factores, entre los
que destacan:
- La
proximidad al mercado y a los clientes, la distancia a las áreas de influencia
tales como zonas comerciales, la densidad de la población, la pirámide de
población por edades, el nivel de renta de los residentes así como el nivel de
formación o educación.
- Dotación
de servicios e industrial de la zona, suministro de agua, luz y teléfono, así
como de la infraestructura necesaria para el tipo de empresa que se vaya a
implantar.
- Las
posibilidades de acceso a las materias primas y compradores, cercanía de los
proveedores ya que facilita y reduce los gastos de aprovisionamiento derivados
del transporte.
- La tasa de
desempleo, disponibilidad de mano de obra cualificada, así como las
posibilidades de subcontratación.
- Las ayudas
económicas y fiscales, las subvenciones,
así como incentivos de la Administración para la creación de empresas en el
municipio.
Elección del barrio o zona
Después de haber determinado la ciudad, debemos elegir el barrio donde
vamos a ubicar la empresa. Para lo que será necesario estudiar determinados
aspectos como la intensidad de la competencia y número de competidores.
Además, debemos valorar otros factores como las posibles respuestas o
reacciones de los competidores ante la entrada de un nuevo negocio, así como
las estrategias de negocios desarrolladas por los establecimientos de la zona.
Es decir, valorar si se compite vía precios o vía diferenciación y comprobar
que la estrategia de nuestra empresa encaja y puede hacer frente a estas.
En el momento de determinar la localización concreta del comercio, dentro
de la ciudad y el barrio escogido, lo primero que debemos seleccionar es el
tipo de ubicación que deseamos entre las tres opciones existentes: Local
aislado, zona comercial o centro comercial. Además, debemos analizar factores
relacionados con el propio local tales como:
- Locales
disponibles, así como número de aparcamientos, visibilidad, arquitectura
agradable y una buena iluminación ya que todos van a determinar la capacidad de
atraer la atención hacia el comercio.
- Coste,
superficie y estructura del establecimiento, coste de acondicionamiento para la
puesta en marcha del negocio, y comunicaciones, infraestructuras, anchura de la
calzada y acera, las condiciones del suelo, si es zona ajardinada, etc..
- Tráfico
peatonal, ya que cuanto más transitada sea la calle donde se encuentra el local
más probabilidades que se visite el negocio.
- Para que
los consumidores puedan comprar, es necesario que tengan posibilidad de
desplazarse hasta la tienda, por lo que el transporte público es un factor
positivo. Deben estudiarse las diferentes posibilidades (guagua, taxis, etc.).
- Tráfico
rodado, estado de las carreteras, la existencia o no de atascos, si se trata de
una calle de sentido único, las distintas vías de acceso, etc…
- Legislación
urbanística.
- Número de
competidores en las cercanías. Cuantos más competidores haya en una zona, más
dura será la competencia y más bajos serán los márgenes.
- Número de
tiendas no competidoras. Cuantas más tiendas haya en los alrededores, más
compradores se acercarán aumentando las probabilidades de venta del negocio.
Fuente:
Cámara de Comercio de S/C de Tenerife.
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