El Marketing estratégico trata de (1) conocer las necesidades actuales y futuras de nuestros clientes, (2) identificar segmentos del mercado potenciales, (3) localizar nuevos nichos de mercado, valorar el potencial e interés de esos mercados, (4) orientar a la empresa en busca de esas oportunidades y (5) diseñar un plan de actuación que consiga los objetivos buscados.
Por tanto, el marketing estratégico es el encargado de establecer los objetivos que desea alcanzar la empresa y diseñar la estrategia para alcanzarlos.
En Marketing estratégico es importante determinar la "estrategia de posicionamiento" de nuestro producto. Hoy no es suficiente con tener un buen producto, además deber ser el mejor percibido por el consumidor.
La estrategia de posicionamiento consiste en decidir con qué características se desea que los consumidores perciban el producto para que lo vean como diferente a los productos de la competencia y sea el mejor percibido.
Existen dos estrategias de posicionamiento:
Posicionamiento por calidad: Se trata de una estrategia de diferenciación del producto para que sea percibido por los consumidores como distinto por su calidad, su marca, su imagen,.. En el caso de AUDI, esta marca de coche se ha posicionado en calidad, al ofrecer calidad pero con modernidad y diseño sin ostentación, con ello se ha diferenciado de MERCEDES.
Posicionamiento de precio: Se trata de una estrategia basada en liderazgo de costes, donde la empresa intenta producir más barato que la competencia y que así sea percibido por los consumidores. Son ejemplos; MEDIAMARKT (Yo no soy tonto) o MERCADONA (Siempre precios bajos).
El marketing estratégico parte del análisis de las necesidades de los individuos y de las organizaciones.
Por tanto, el marketing estratégico es el encargado de establecer los objetivos que desea alcanzar la empresa y diseñar la estrategia para alcanzarlos.
En Marketing estratégico es importante determinar la "estrategia de posicionamiento" de nuestro producto. Hoy no es suficiente con tener un buen producto, además deber ser el mejor percibido por el consumidor.
La estrategia de posicionamiento consiste en decidir con qué características se desea que los consumidores perciban el producto para que lo vean como diferente a los productos de la competencia y sea el mejor percibido.
Existen dos estrategias de posicionamiento:
Posicionamiento por calidad: Se trata de una estrategia de diferenciación del producto para que sea percibido por los consumidores como distinto por su calidad, su marca, su imagen,.. En el caso de AUDI, esta marca de coche se ha posicionado en calidad, al ofrecer calidad pero con modernidad y diseño sin ostentación, con ello se ha diferenciado de MERCEDES.
Posicionamiento de precio: Se trata de una estrategia basada en liderazgo de costes, donde la empresa intenta producir más barato que la competencia y que así sea percibido por los consumidores. Son ejemplos; MEDIAMARKT (Yo no soy tonto) o MERCADONA (Siempre precios bajos).
El marketing estratégico parte del análisis de las necesidades de los individuos y de las organizaciones.
Al
comprar un producto el consumidor busca la solución a un problema o el
beneficio que puede proporcionarle, y no el producto como tal.
Igualmente,
el conocimiento de los recursos y capacidades de la empresa constituye un
aspecto fundamental de la metodología para alcanzar ventajas competitivas
sostenibles a largo plazo.
Finalmente, en el Marketing Estratégico, establecemos objetivos y diseñamos una estrategia. Aquí, nos preguntamos a dónde queremos llegar y qué objetivos nos planteamos. Para ello, es preciso realizar un estudio de mercado para situar donde estamos y así decidir a dónde queremos llegar. Y para ello, decidiremos qué estrategia seguiremos para llegar a nuestros objetivo.
Finalmente, en el Marketing Estratégico, establecemos objetivos y diseñamos una estrategia. Aquí, nos preguntamos a dónde queremos llegar y qué objetivos nos planteamos. Para ello, es preciso realizar un estudio de mercado para situar donde estamos y así decidir a dónde queremos llegar. Y para ello, decidiremos qué estrategia seguiremos para llegar a nuestros objetivo.
Define
Lambin (1990, pág. 8) la función del
marketing estratégico como:
“Seguir
la evolución del mercado de referencia e identificar los diferentes
productos-mercados y segmentos actuales
o potenciales, sobre la base de un análisis de la diversidad de las
necesidades a encontrar”.
Los
diferentes productos-mercado representan oportunidades que la empresa analiza y
cuyo atractivo es preciso evaluar. Para
una empresa determinada, el atractivo de un producto-mercado depende de su capacidad
para atraer mejor que sus competidores la demanda de los compradores.
Esta
competitividad existirá en la medida que la empresa posea una ventaja
competitiva por la presencia de una diferenciación valorada por los
consumidores o por ventaja en costes.
En
el mismo sentido define el marketing estratégico Luque (1997, pág. 10),
como:
“Consiste
en un análisis sistemático y continuado de las características del mercado y
del desarrollo de conceptos o de productos rentables, orientados hacia grupos
de consumidores determinados, teniendo en cuenta la competencia y procurando
alcanzar una ventaja competitiva defendible a largo plazo.”
Parte
del análisis de las necesidades de los individuos y las organizaciones y de la
investigación de los mercados.
La
función de marketing estratégico orienta la empresa hacia oportunidades
económicas atractivas en función de sus capacidades, recursos y el entorno
competitivo y que ofrecen un potencial de crecimiento y rentabilidad.
La
gestión del marketing estratégico se sitúa en el medio y largo plazo,
definiendo los objetivos, elaborando una estrategia de desarrollo y manteniendo
una estructura equilibrada de la cartera de productos.
El
marketing estratégico interviene activamente en la orientación y formulación de
la estrategia de la empresa.
Facilita
información sobre la evolución de la demanda, la segmentación del mercado, las
posiciones competitivas y la existencia de oportunidades y amenazas.
Igualmente, analiza las capacidades y recursos para adaptar la empresa al
entorno y situarla en una posición de ventaja competitiva sostenible.
Analizamos
a continuación las distintas funciones del marketing estratégico:
1.
Delimitar el mercado relevante.
La
formulación de una estrategia parte de la definición de la propia empresa, el
producto que vende o el servicio que presta y el mercado al que sirve.
La
puesta en marcha de una estrategia supone desde el principio la definición de
la misión de la empresa que describe su papel y su función en una orientación
al mercado. Las contestaciones a tres preguntas permiten definir la misión de
la empresa:
¿Cuál
es nuestro ámbito de actividad?,
¿En
qué ámbitos de actividad deberíamos estar? y
¿En
qué ámbitos de actividad no deberíamos estar?.
El
ámbito de actividad debe ser definido en relación a una necesidad genérica, en
términos de solución aportada al consumidor y no en términos técnicos, para
evitar el riesgo de centrarse en el producto.
La
definición del mercado de referencia no debe efectuarse en términos
tecnológicos, puesto que las necesidades genéricas permanecen mientras que las
tecnologías están cambiando rápidamente.
La
delimitación del mercado relevante pretende definir el grupo de consumidores
atendidos o interesados por un producto, en qué se les satisface y cómo se les
satisface. La orientación al mercado
precisa analizar los productos-mercado que la empresa puede atender.
Cada
producto-mercado se define por un grupo
poblacional, una función del producto y una tecnología.
Las
empresas deben comenzar definiendo un conjunto de funciones que puede ofertar a
distintos grupos de consumidores.
En
segundo lugar, deberá decidir el alcance de sus actividades, la extensión con
que se van a cubrir una o varias funciones del producto y la tecnología a
emplear.
Por
último, es necesario decidir si se realiza una oferta diferenciada para cada
grupo de consumidores.
2.
La Segmentación del mercado.
La
evolución de los mercados y el incremento de la competencia por el núcleo del
mercado requiere de las empresas un detallado análisis de los diferentes grupos
poblacionales, sus características distintivas y sus deseos específicos.
Los
consumidores, al incrementarse sus posibilidades económicas, buscan ofertas diferenciadas
y adaptadas a sus requerimientos concretos.
La
segmentación trata de agrupar a los consumidores en conjuntos lo más homogéneos
posibles en cuanto a su respuesta a una oferta comercial, y diferenciados con
relación a otros grupos de consumidores.
El
proceso de segmentación es un elemento clave en la formulación de estrategias y
en las posibilidades competitivas de las empresas.
La
segmentación de mercados utiliza múltiples variables demográficas,
psicológicas, socioeconómicas y mercadológicas.
Siguiendo
a Kotler (1995), para que la segmentación del mercado sea efectiva son precisos
unas serie de requisitos:
I.
Identificables. El grupo poblacional tiene que ser identificable y su potencial
de compra medible.
II.
Accesible. Los segmentos poblacionales seleccionados han de poder ser
efectivamente alcanzados y servidos.
III.
Sustanciales. El segmento tiene que poseer un tamaño que lo haga rentable para
la Empresa. Debe ser un grupo de consumidores homogéneo que merezca la pena
tratar con un programa específico.
IV.
Diferentes. Los segmentos han de presentar diferencias en sus comportamientos
de compra o uso del producto, y su respuesta a la oferta debe ser distinta para
justificar una estrategia diferenciada.
V.
Posible. La empresa en función de sus recursos y capacidades tiene que
considerar si puede desarrollar una oferta diferenciada para los distintos
segmentos.
VI.
Defendibles. La estrategia rentable a largo plazo tiene que permitir defender
los segmentos rentables de los competidores. La estrategia competitiva
sostenible a largo plazo descansa en ventajas competitivas y en la posibilidad
de defender los segmentos más rentables del mercado.
3. Análisis de la competencia.
En
el entorno competitivo actual adquiere gran relevancia la información sobre los
competidores y el análisis de las distintas fuerzas competitivas.
El
análisis de la competencia supone:
I.
La identificación de los competidores actuales y potenciales, sus
características, estructura y evolución.
II.
Estudiar los objetivos de los competidores.
III.
Los puntos fuertes y débiles de los competidores.
El
análisis de la competencia implica también el análisis del sector. El profesor
Porter (1982) plantea un esquema de análisis del sector más amplio que los
competidores inmediatos.
La
noción de rivalidad ampliada parte de la idea de que la capacidad de una
empresa para explotar una ventaja competitiva en su mercado de referencia
depende no solamente de la competencia directa, sino también de los
competidores potenciales, los productos sustitutivos, los clientes y los proveedores.
I.
Competencia interna. El número de competidores, su tamaño relativo y su
agresividad.
II.
La amenaza de nuevos competidores. Los competidores potenciales constituyen una
amenaza, y contra la cual la empresa debe protegerse creando barreras de
entrada.
Posibles
barreras de entrada son: las economías de escala, las diferencias de productos
protegidas por patentes, la imagen de marca, las necesidades de capital para
acceder al mercado, el coste de cambio de proveedor, el acceso a los canales de
distribución y las ventajas de experiencia y costes.
La
fuerza disuasiva depende de la reputación de la empresa de agresividad respecto
a los nuevos consumidores, el grado de compromiso con el producto-mercado, la
disponibilidad de recursos financieros y la capacidad de represalias.
III.
La amenaza de productos sustitutivos. Productos que desempeñan la misma función
para el mismo grupo de consumidores, pero que se basan en una tecnología
diferente. Los precios de los productos sustitutivos imponen un techo al precio
que las empresas del producto-mercado pueden emplear. La empresa debe
mantenerse alerta investigando los productos que responden a la misma necesidad
genérica o desempeñan la misma función. Es necesario un sistema de vigilancia
de las evoluciones tecnológicas.
IV.
El poder de negociación de los clientes. El poder de negociación de los
clientes
afecta
de modo significativo a la rentabilidad de las empresas. La importancia de este
poder de negociación depende de la diferenciación de los productos, los costes
de cambio de proveedor, la amenaza que los clientes representan de integrarse
hacia el origen, si el cliente dispone de información completa de los costes y
del grado de concentración de los clientes.
V.
El poder de negociación de los proveedores. Los proveedores poderosos pueden
afectar
la rentabilidad de sus clientes si estos no tienen posibilidad de repercutir en
sus propios precios las subidas de costes. El poder de negociación elevado de
los proveedores depende de si el grupo de proveedores está más concentrado que
el grupo de clientes, la empresa no es un cliente importante del proveedor, los
proveedores tienen diferenciados sus productos y los proveedores constituyen
una amenaza real de integración hacia el consumidor.
4.
Necesidades de proporcionar ventajas a terceros.
La
entrada en ciertos mercados se encuentra restringida por las Administraciones Públicas
o distintos grupos de presión. Kotler denomina megamarketing a la aplicación
estratégicamente coordinada de capacidades económicas, psicológicas, políticas
y de relaciones públicas con el fin de ganarse la cooperación de ciertos grupos
para operar en un mercado concreto.
La
visión tradicional considera el entorno inalterable, siendo el ambiente
comercial incontrolable. Algunos autores cuestionan la división entre aspectos
del entorno controlables e incontrolables, considerando la posibilidad de
influir en el entorno.
Desarrolla
Kotler el concepto de megamarketing. En este enfoque se pone énfasis en el
análisis de los obstáculos que se oponen al acceso a un mercado, puestos por
actores como las Administraciones Públicas, el Gobierno, los grupos de personas
que dominan un campo de actividad determinado y los grupos de intereses, y el
desarrollo de estrategias para neutralizar su oposición o conseguir su
apoyo.
El
concepto de marketing evoluciona incorporando una actitud proactiva ante
aspectos del entorno considerados anteriormente no controlables.
5.
Alianzas estratégicas.
La
intensificación de la competencia fuerza a las empresas al establecimiento de
redes de empresas, alianzas estratégicas y distintos mecanismos de
cooperación.
Las
coaliciones de marketing pueden permitir el conseguir economías de escala o
aprendizaje y lograr el acceso a mercados locales.
Las
alianzas entre empresas son una de las opciones estratégicas existentes para
alcanzar los objetivos organizativos, tanto en el ámbito de la entrada en
nuevos mercados o negocios, como en la mejora de la competitividad.
Las
posibles ventajas que proporcionan las alianzas estratégicas son:
I.
Reducción de costes. A través de economías de escala o alcance.
II.
Evitar, compartir o reducir los riesgos. La cooperación de varias empresas
permite compartir los riesgos.
III.
Obtención de sinergias y aprovechamiento de complementariedades. La cooperación
entre empresas presenta la oportunidad de combinar competencias distintivas y
recursos complementarios.
IV.
Acceso a conocimiento tecnológico. Las alianzas estratégicas constituye una alternativa
para adquirir conocimientos o habilidades.
V.
Factores políticos. Las alianzas estratégicas pueden facilitar el acceso a
mercados locales o mejores relaciones con las autoridades.
VI.
Las alianzas pueden utilizarse para restringir o limitar la competencia.
Los
resultados de las alianzas dependen de las acciones de los dos socios y por
tanto se precisa generar un clima de confianza y establecer mecanismos de
cooperación eficaz.
La
estructura de la alianza que incrementa la interdependencia refuerza la
relación.
Las
alianzas permiten compartir costes y riesgos, obtener economías de escala e incrementar
el poder de negociación.
6.
Análisis del entorno genérico.
La
empresa es un sistema abierto en fuerte interacción con su entorno. La
planificación estratégica requiere el análisis del medio ambiente externo.
Los
cambios de las variables del entorno condicionan las actividades de las
empresas.
Las
variables o aspectos principales a considerar del entorno son:
I.
Demográficas. Aspectos tales como el tamaño de la población, la tasa de
mortalidad y natalidad, la estructura de edades, la formación de familias y los
movimientos poblacionales.
II.
Económicas. La renta, el crecimiento económico, la inflación, el desempleo, la
tasa de interés, la política fiscal, los tipos de cambio y la balanza de
pagos.
III.
Socioculturales. Aspectos tales como los cambios en los valores, la
incorporación de la mujer al trabajo, los cambios en expectativas y estilos de
vida, tendencias en la educación, grupos sociales, etc.
IV.
Legales y políticas. Cambios legales, jurisprudencia, tratados internacionales,
el sistema político, las autonomías, libertades, garantías legales y grupos de
poder.
V.
Tecnológicas. Los inventos e innovaciones, la difusión de innovaciones, las
patentes, investigación y desarrollo.
VI.
Medio ambientales. Restricciones en suministros, asignación de recursos y
degradación del medio ambiente.
Las
empresas se ven afectadas por los cambios del entorno que constituyen un
transfondo general que condiciona las actividades de las organizaciones.
Las
empresas precisan obtener información del entorno con el objetivo de conocer
las interrelaciones de las variables, su influencia sobre el mercado de la
organización, para aprovechar las oportunidades o tendencias positivas y evitar
las posibles amenazas.
En
un entorno hostil, cambiante y difícil de controlar se hace necesario
anticiparse a los problemas explorando el futuro.
7.
Análisis interno.
El
análisis de los puntos fuertes y débiles de las distintas áreas de la empresa
en relación a otras empresas.
Los
puntos fuertes permiten mantener la ventaja competitiva.
Los
débiles suponen una amenaza para la estrategia empresarial.
El
análisis de las condiciones internas comienza con los objetivos generales de la
empresa y la cultura organizacional, esto es, el conjunto de valores, creencias
y actitudes compartidos por las personas que integran la organización.
El
análisis de los recursos y capacidades de la organización precisa el estudio de
una serie de factores relativos a áreas concretas de la organización:
I.
Producción. Analizando la situación interna de las tecnologías, economías de
escala, curva de experiencia, capacidad de producción, recursos humanos y
materias primas.
II.
Marketing. Penetración de mercado, cartera de productos, calidad del servicio, imagen
de productos, innovación, costes y precios, distribución, logística, equipo de
ventas y sistema de información de marketing.
III.
Financiación. Analizando los recursos financieros de la empresa, el coste de
capital, la solvencia, liquidez, rentabilidad y endeudamiento.
IV.
Estructura de la organización. El análisis de la propia empresa en relación a
la estructura organizativa, la capacidad directiva, cultura empresarial e
identidad corporativa.
La
definición de una estrategia y su puesta en práctica precisa un profundo
conocimiento de los recursos y capacidades de la propia empresa y sus ventajas
distintivas así como las áreas y factores que requieren una importante mejora
para mantener la ventaja competitiva.
8.
Formulación de estrategias orientadas al mercado.
La
información y los conocimientos facilitados por los análisis anteriores
conducen a clasificar los diferentes productos-mercados en función de los
atractivos del mercado y de la posición competitiva de la propia empresa.
Partiendo
de los objetivos a alcanzar será necesario analizar las diferentes estrategias
de marketing específicas para cada unidad de actividad estratégica.
Para
lo cual se realiza un análisis de la cartera de productos-mercados que facilite
a la empresa multiproducto asignar los recursos escasos entre los diferentes
productos-mercados en los que puede actuar.
El
procedimiento estudia la posición estratégica de cada actividad en función del
atractivo intrínseco de los segmentos del mercado de referencia donde se
ejercen las actividades y la fuerza competitiva de la empresa en cada
producto-mercado considerado.
La
empresa se enfrenta a la toma de decisiones de:
I.
Productos en los que invertir para reforzar su posición estratégica.
II.
Seleccionar los segmentos de mercado para comercializar sus productos.
III.
Productos y mercados que la empresa debe abandonar o retirarse.
La
elaboración de una estrategia requiere precisar la naturaleza de la ventaja
competitiva defendible que servirá de apoyo a las acciones estratégicas. Porter (1982)
considera que existen tres grandes estrategias básicas posibles frente a
la competencia:
I.
Estrategia de liderazgo en costes. Esta estrategia se basa en la productividad
e implica una vigilancia estrecha de los costes.
II.
Estrategia de diferenciación. La empresa detenta un poder de mercado por las
cualidades distintivas del producto o la empresa, importantes para el
consumidor y que le diferencian de los competidores.
La
diferenciación puede basarse en la imagen de marca, el avance tecnológico
reconocido, la apariencia exterior, el servicio y en otras características que
son valoradas por los consumidores. La diferenciación puede producir una
rentabilidad superior al aceptar el mercado un precio más elevado por el
producto diferenciado. Las estrategias de diferenciación implican generalmente
inversiones importantes en el marketing operativo para comunicar al mercado las
cualidades distintivas y consolidar una marca.
La
marca acreditada debe gestionarse para que constituya una ventaja estratégica
sostenible,
proporcionando valor a los clientes y manteniendo su fidelidad.
III.
Estrategia de especialista. El especialista o empresa enfocada se concentra en
las necesidades de un segmento o grupo particular de compradores sin pretender
dirigirse a todo el mercado. La empresa se restringe a un grupo de consumidores
para satisfacer sus necesidades mejor que los competidores. Esta estrategia
implica diferenciación o liderazgo en costes pero centrándose exclusivamente en
la población objetivo seleccionada.
Los
objetivos de crecimiento se hallan en la mayor parte de las estrategias
empresariales.
Una
empresa puede definir estrategias de crecimiento de tres tipos :
I.
Crecimiento intensivo. Estrategias de crecimiento en el mismo mercado en el que
opera la empresa. Estas estrategias presentan varias alternativas utilizando
los productos actuales, incrementar las ventas a los consumidores actuales,
atraer a nuevos consumidores, introducir los productos actuales en nuevos
segmentos o nuevas zonas geográficas.
Igualmente
diferentes posibilidades pueden ser consideradas para aumentar las ventas
desarrollando nuevos productos destinados a los mercados ya atendidos por la
empresa, añadir funciones o características al producto, ampliar la gama de
productos, mejorar la calidad o racionalizar una gama de productos.
II.
Estrategia de integración. La empresa trata de mejorar su posición controlando diferentes
actividades de importancia estratégica para ella. Las estrategias de
integración pueden ser hacia arriba para controlar las fuentes de suministro,
integración hacia abajo para asegurar la salida de los productos o estrategias
de integración horizontal en las que se refuerza la posición competitiva
absorbiendo o controlando a competidores.
III.
Estrategias de crecimiento por diversificación. Una estrategia de
diversificación supone la entrada en sectores nuevos. La estrategia de
diversificación se denomina concéntrica cuando la empresa sale de su sector
para añadir actividades nuevas complementarias de las existentes.
Por
el contrario una estrategia de diversificación pura implica la entrada en
actividades nuevas sin relación con las actividades actuales de la
empresa.
El
análisis y consideración de la relación de fuerzas competitivas existentes, de los objetivos y medios
disponibles conduce a la formulación de la estrategia competitiva:
I.
Las estrategias de líder. El líder ocupa una posición dominante y es reconocido
como tal por los competidores.
La
empresa líder sirve de referencia al sector y suele contribuir de forma
importante al desarrollo del mercado.
II.
Las estrategias del retador. La empresa retadora actúa agresivamente intentando
desbancar al líder. La empresa retadora tiene que evaluar adecuadamente sus
capacidades y la respuesta del líder. De especial importancia es la decisión de
como atacar al líder, siendo el ideal una estrategia contra la cual el
competidor sea incapaz de reaccionar o no reacciona por el alto coste de la
acción defensiva.
III.
Las estrategias del seguidor. El seguidor dispone de una pequeña cuota de
mercado y su capacidad de acción es reducida. Estas empresas con baja
participación en el mercado pueden ser rentables si son gestionadas
adecuadamente.
IV.
Las estrategias de especialista. El especialista se concentra en nichos de
mercado.
Para
ser rentable y duradero un nicho debe representar un potencial de beneficio suficiente,
tener potencial de crecimiento, ser poco
atractivo para los competidores, corresponder a las capacidades distintivas de
la empresa y poseer una barrera de entrada defendible.
La
mayor competencia, las nuevas tecnologías y las mayores exigencias de los clientes
están llevando a la adopción de nuevas estrategias de personalización de los
productos. Mientras unas empresas favorecen la personalización, otras adoptan
estrategias de estandarización o combinan de modo creativo ambos planteamientos
en sus productos, procesos y transacciones con los clientes
8.
Formulación de estrategias orientadas al mercado.
La
información y los conocimientos facilitados por los análisis anteriores
conducen a clasificar los diferentes productos-mercados en función de los
atractivos del mercado y de la posición competitiva de la propia empresa.
Partiendo
de los objetivos a alcanzar será necesario analizar las diferentes estrategias
de marketing específicas para cada unidad de actividad estratégica.
Para
lo cual se realiza un análisis de la cartera de productos-mercados que facilite
a la empresa multiproducto asignar los recursos escasos entre los diferentes
productos-mercados en los que puede actuar.
El
procedimiento estudia la posición estratégica de cada actividad en función del
atractivo intrínseco de los segmentos del mercado de referencia donde se
ejercen las actividades y la fuerza competitiva de la empresa en cada
producto-mercado considerado.
La
empresa se enfrenta a la toma de decisiones de:
I.
Productos en los que invertir para reforzar su posición estratégica.
II.
Seleccionar los segmentos de mercado para comercializar sus productos.
III.
Productos y mercados que la empresa debe abandonar o retirarse.
La
elaboración de una estrategia requiere precisar la naturaleza de la ventaja
competitiva defendible que servirá de apoyo a las acciones estratégicas. Porter (1982)
considera que existen tres grandes estrategias básicas posibles frente a
la competencia:
I.
Estrategia de liderazgo en costes. Esta estrategia se basa en la productividad
e implica una vigilancia estrecha de los costes.
II.
Estrategia de diferenciación. La empresa detenta un poder de mercado por las cualidades
distintivas del producto o la empresa, importantes para el consumidor y que le
diferencian de los competidores.
La
diferenciación puede basarse en la imagen de marca, el avance tecnológico
reconocido, la apariencia exterior, el servicio y en otras características que
son valoradas por los consumidores. La diferenciación puede producir una rentabilidad
superior al aceptar el mercado un precio más elevado por el producto
diferenciado.
Las
estrategias de diferenciación implican generalmente inversiones importantes en
el marketing operativo para comunicar al mercado las cualidades distintivas y
consolidar una marca.
La
marca acreditada debe gestionarse para que constituya una ventaja estratégica sostenible,
proporcionando valor a los clientes y manteniendo su fidelidad.
III.
Estrategia de especialista. El especialista o empresa enfocada se concentra en
las necesidades de un segmento o grupo particular de compradores sin pretender
dirigirse a todo el mercado. La empresa se restringe a un grupo de consumidores
para satisfacer sus necesidades mejor que los competidores. Esta estrategia
implica diferenciación o liderazgo en costes pero centrándose exclusivamente en
la población objetivo seleccionada.
Los
objetivos de crecimiento se hallan en la mayor parte de las estrategias
empresariales.
Una
empresa puede definir estrategias de crecimiento de tres tipos:
I.
Crecimiento intensivo. Estrategias de crecimiento en el mismo mercado en el que
opera la empresa. Estas estrategias presentan varias alternativas utilizando
los productos actuales, incrementar las ventas a los consumidores actuales,
atraer a nuevos consumidores, introducir los productos actuales en nuevos
segmentos o nuevas zonas geográficas.
Igualmente
diferentes posibilidades pueden ser consideradas para aumentar las ventas
desarrollando nuevos productos destinados a los mercados ya atendidos por la
empresa, añadir funciones o características al producto, ampliar la gama de
productos, mejorar la calidad o racionalizar una gama de productos.
II.
Estrategia de integración. La empresa trata de mejorar su posición controlando diferentes
actividades de importancia estratégica para ella. Las estrategias de
integración pueden ser hacia arriba para controlar las fuentes de suministro,
integración hacia abajo para asegurar la salida de los productos o estrategias
de integración horizontal en las que se refuerza la posición competitiva
absorbiendo o controlando a competidores.
III.
Estrategias de crecimiento por diversificación. Una estrategia de
diversificación supone la entrada en sectores nuevos. La estrategia de diversificación
se denomina concéntrica cuando la empresa sale de su sector para añadir
actividades nuevas complementarias de las existentes.
Por
el contrario una estrategia de diversificación pura implica la entrada en
actividades nuevas sin relación con las actividades actuales de la
empresa.
El
análisis y consideración de la relación de fuerzas competitivas existentes, de los objetivos y medios
disponibles conduce a la formulación de la estrategia competitiva:
I.
Las estrategias de líder. El líder ocupa una posición dominante y es reconocido
como tal por los competidores.
La
empresa líder sirve de referencia al sector y suele contribuir de forma
importante al desarrollo del mercado.
II.
Las estrategias del retador. La empresa retadora actúa agresivamente intentando
desbancar al líder. La empresa retadora tiene que evaluar adecuadamente sus
capacidades y la respuesta del líder. De especial importancia es la decisión de
como atacar al líder, siendo el ideal una estrategia contra la cual el
competidor sea incapaz de reaccionar o no reacciona por el alto coste de la
acción defensiva.
III.
Las estrategias del seguidor. El seguidor dispone de una pequeña cuota de
mercado y su capacidad de acción es reducida. Estas empresas con baja participación
en el mercado pueden ser rentables si son gestionadas adecuadamente.
IV.
Las estrategias de especialista. El especialista se concentra en nichos de
mercado.
Para
ser rentable y duradero un nicho debe representar un potencial de beneficio suficiente,
tener potencial de crecimiento, ser poco atractivo para los competidores,
corresponder a las capacidades distintivas de la empresa y poseer una barrera
de entrada defendible.
La
mayor competencia, las nuevas tecnologías y las mayores exigencias de los clientes
están llevando a la adopción de nuevas estrategias de personalización de los
productos. Mientras unas empresas favorecen la personalización, otras adoptan
estrategias de estandarización o combinan de modo creativo ambos planteamientos
en sus productos, procesos y transacciones con los clientes.
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