La cultura
emprendedora consiste en identificar las oportunidades
y reunir los recursos suficientes para transformarlas en una empresa1.
Pero no sólo se trata de tener una idea, la emprendeduría supone una actitud:
desarrollar capacidades para el cambio, experimentar, ser flexible y abierto y
sobre todo, arriesgarse.
En cambio, en España, el espíritu emprendedor es sensiblemente más reducido en comparación con los países de la Unión Europea.
En cambio, en España, el espíritu emprendedor es sensiblemente más reducido en comparación con los países de la Unión Europea.
Así pues, ¿a qué es debida esta situación? pero destacan las dificultades para llevar a cabo la propia idea como uno de los principales elementos desmotivadores para los emprendedores. Las dificultades financieras, administrativas y reguladoras para iniciar un negocio, la imagen social del empresario, la propia actitud ante el fracaso… son condicionantes que frenan el desarrollo de la cultura emprendedora.
Estos datos coinciden con las opiniones recopiladas por expertos en el ámbito del Observatorio Socioeconómico que muestra que las principales dificultades que tienen a la hora de impulsar sus negocios son la ausencia de apoyos económicos, las políticas fiscales imperantes y la burocracia legal y administrativa. Y el problema es que tienen razón: según datos del Instituto de Estudios Financieros, España es el país de la Unión Europea en el que más se tarda desde el momento que se inician los trámites para crear un negocio, hasta su apertura: 47 días. Mientras que en Francia y Estonia es necesario invertir 7 días y en Hungría y Bélgica se constituye un negocio en 4 días.
Analizando esta situación, surgen más dudas: ¿Existe poco espíritu emprendedor por parte de los ciudadanos o poca capacidad del mercado laboral para favorecer la creación de empresas, proyectos e iniciativas innovadoras?
¿El emprendedor nace o se hace?
Como hemos visto, el espíritu emprendedor se considera uno de los cimientos sobre los que se construyen la competitividad y la prosperidad económica de cualquier nación. La cultura emprendedora está estrechamente ligada a la iniciativa y la acción. Un emprendedor es capaz de innovar, adaptarse a su entorno, tiene ganas de hacer cosas nuevas y de hacerlas de forma diferente. Entonces, ¿se trata de características y competencias que pueden aprenderse o son innatas?
Hay un componente nato, que es la no aversión al riesgo, las ganas de atreverse, de probar lo nuevo. Pero también se aprende y en este sentido, el contexto es imprescindible. Un entorno con familiares emprendedores normaliza y facilita la autoocupación y un entorno que no reconoce el valor de emprender dificulta llevar a cabo las propias ideas.
Las actitudes básicas son imprescindibles: curiosidad, motivación, aversión al riesgo… pero también es cierto que hay maneras de potenciar y desarrollar las ganas de aprender y de hacer algo nuevo.
¿Cómo fomentar la cultura emprendedora?
Las variables que fomentan la cultura emprendedora entre los ciudadanos son muchas. Como profesor en FOL, se puede promover el espíritu emprendedor en los centros de FP, incluso en la escuela. De hecho, sería necesario considerar la cultura emprendedora no sólo como una asignatura concreta sino como una metodología de enseñanza desde una perspectiva transversal.
Para lograrlo, en primer lugar, es necesario solucionar las carencias que la educación cuenta hoy en día: falta de valores culturales del espíritu emprendedor; desconocimiento de las oportunidades del emprendimiento y falta del desarrollo de habilidades empresariales. Después se debería favorecer un cambio en la metodología didáctica: pasar del estilo tradicional al estilo emprendedor, entendido este último como más énfasis en la práctica, proponer objetivos negociados, el alumno como centro del proceso de aprendizaje, evaluación como mecanismo de mejora, etc.
En cuanto a los adultos y a nivel personal, en primer lugar hay que perder el miedo a arriesgarse.
El éxito empresarial no es una cuestión de azar ni de casualidad sino de autoconfianza, ingenio, observación, estudio y preparación, trabajo, realismo y valor. Por ello, es importante planificar, organizar, examinar y conocer el mercado, la economía y nuestras propias capacidades.
Fuente: Emprendeinnova.org y Educaweb.
No hay comentarios:
Publicar un comentario