El plan de Marketing es un documento donde se reflejan los objetivos que pretendemos alcanzar, así como las acciones de marketing que vamos a realizar y en qué plazos.
En la primera fase, denominada Marketing Estratégico, establecemos objetivos y diseñamos una estrategia. Aquí, nos preguntamos a dónde queremos llegar y qué objetivos nos planteamos. Para ello, es preciso realizar un estudio de mercado para situar donde estamos y así decidir a dónde queremos llegar. Y para ello, decidiremos qué estrategia seguiremos para llegar a nuestros objetivo.
En la segunda fase, denominada Marketing Operativo o Marketing-mix, se diseñará la forma práctica de conseguir los objetivos, las acciones concretas de marketing que vamos a poner en práctica. Estas acciones pueden hacer referencia al producto, al precio, a la promoción y a la distribuición (las 4P).
La importancia de tener un plan:
"Si tuviera 9 horas para tallar un árbol, emplearía 7 de ellas en afilar el hacha" Abraham Lincoln
Adaptarse para sobrevivir:
Henry Ford logro crear el coche, su coche FORD. Fabricó su cadena de montaje y llegó a vender 17 millones de coches del modelo "Ford T"
Sin embargo, Henry Ford no supo adaptarse a los cambios en los gustos de los clientes que pedían diseño, confort y colores (el Ford T tenía, únicamente, el color negro), por lo que fue adelantado por la compañía CHRYSLER.
Las políticas comerciales tienen que ser coordinadas e integradas en programas de acción específicos que permitan la consecución de los objetivos propuestos.

En la segunda fase, denominada Marketing Operativo o Marketing-mix, se diseñará la forma práctica de conseguir los objetivos, las acciones concretas de marketing que vamos a poner en práctica. Estas acciones pueden hacer referencia al producto, al precio, a la promoción y a la distribuición (las 4P).
La importancia de tener un plan:
"Si tuviera 9 horas para tallar un árbol, emplearía 7 de ellas en afilar el hacha" Abraham Lincoln
Adaptarse para sobrevivir:
Henry Ford logro crear el coche, su coche FORD. Fabricó su cadena de montaje y llegó a vender 17 millones de coches del modelo "Ford T"
Sin embargo, Henry Ford no supo adaptarse a los cambios en los gustos de los clientes que pedían diseño, confort y colores (el Ford T tenía, únicamente, el color negro), por lo que fue adelantado por la compañía CHRYSLER.
Las políticas comerciales tienen que ser coordinadas e integradas en programas de acción específicos que permitan la consecución de los objetivos propuestos.
El
plan de marketing supone la elaboración de un documento escrito que sirve de instrumento
de comunicación, reflexión y control.
Implica
por tanto, la elaboración del plan de marketing la participación de numerosas
personas de la organización y un amplio proceso de discusión y
coordinación.
La
toma de decisiones por anticipado se plasma en un documento de trabajo que
facilita la coordinación.
El
plan de marketing especifica las políticas comerciales a desarrollar en el
horizonte temporal del plan, partiendo de los objetivos comerciales.
El
plan de marketing generalmente se formula para un año y en él se especifican
las distintas acciones que se van a desarrollar para la consecución de los
objetivos.
Las
acciones se organizan, encadenan y coordinan entre sí analizándose las
interrelaciones y su compatibilidad con el entorno y la estrategia
empresarial.
La
formulación de planes precisa de una programación temporal que fije las fechas
de las distintas acciones y las encadene en el tiempo.
El
plan por otra parte además de ser específico tiene que ser flexible y debe
analizar las circunstancias que pueden obligar a alterar la planificación y por
tanto realizar una previsión de los riesgos. De esta forma, el plan contiene
acciones alternativas en previsión de eventualidades.
Los
recursos humanos, financieros y materiales que precisan las distintas acciones
se especifican en el programa de acción.
De
especial relevancia es la asignación de responsabilidades a las diferentes
acciones previstas, el reparto de tareas de forma que exista una eficacia y
coordinación entre todos los elementos de la organización.
El
plan de marketing debe tomar en consideración la cultura empresarial y la
planificación de los recursos humanos, su selección, formación, motivación y
organización.
Por
último, el plan fija la forma en que se van a medir los resultados y efectuar
el seguimiento y control de la ejecución del plan. Una vez puestas en marcha
las acciones previstas, en el plan se miden los resultados y se comparan con
los objetivos comerciales previstos. La diferencia entre los resultados medidos
y los objetivos representan las desviaciones positivas o negativas con respecto
a las previsiones. Las desviaciones, especialmente las significativas,
requieren una explicación y el estudio de medidas correctoras.
En
definitiva, un buen sistema de control permite:
A)
Revelar las variaciones respecto a los resultados previstos y tomar las medidas
correctoras.
B)
Identifica las zonas y áreas problemáticas.
C)
Suministra información para mejorar en sucesivas ocasiones la toma de
decisiones.
D)
Es un elemento esencial en el sistema de motivación, control y remuneración del
personal.
E)
Facilita la información y gestión de los directivos.
F)
Conseguir que toda la organización se oriente al cliente.
El
entorno cambiante y fuertemente competitivo de las empresas requiere de éstas
una orientación al mercado. Todos en la empresa tienen que ser conscientes de
que la rentabilidad de la empresa y su supervivencia depende de los
clientes.
Todos
los empleados necesitan estar inmersos en la tarea de construir relaciones con
los clientes.
La
orientación al mercado debe guiar la actuación de los responsables de
marketing, siendo especialmente relevante los factores vinculados a la
velocidad en la recogida y diseminación de la información sobre el entorno, relacionadas con la capacidad para operar con
rapidez en mercados en continuo cambio.
La
orientación al mercado supone, llevar a toda la organización información sobre
los clientes actuales, potenciales y competidores, que todos los departamentos
participen en la toma de decisiones e inculcar un sentido de compromiso hacia
un servicio impecable a los mercados de la empresa.
Es
necesario el análisis conjunto de las oportunidades, de forma que los
individuos de los distintos departamentos compartan ideas y colaboren en la
búsqueda de soluciones, potenciando la acción conjunta.
Cuando
se refuerzan las relaciones, la comunicación resulta más efectiva, la
coordinación más fuerte y el compromiso es mayor.
En
el mismo sentido afirma Regis McKenna (1994, pág. 79) , que: “El marketing es
la integración de los clientes en el diseño, el desarrollo, la fabricación y
los procesos de ventas de la compañía. Con
el objeto de lograr una posición distintiva en cualquier industria, toda
la compañía debe asumir la responsabilidad del marketing.”
Una
verdadera estrategia de marketing de relación contiene cinco factores
distintivos:
A)
Relación a largo plazo con el cliente. Se trata de maximizar el valor del
cliente durante toda una larga relación con la empresa. El marketing de
relación coloca la venta singular dentro del contexto más amplio de una
relación global del cliente con la empresa.
B)
Flujo de comunicación en ambos sentidos. La empresa establece un sistema para
comunicarse con los clientes y recibir sus sugerencias, consejos y quejas.
C)
Economías de conjunto. El marketing de relación se centra en ampliar las
relaciones con sus clientes, en lugar de ampliar el número de clientes. Las
empresas se centran en los clientes más rentables y crean relaciones a largo
plazo con ellos.
D)
Estrategias de adaptación. La organización tiene que contar con fuentes de información
superiores para adaptarse al cambio del entorno y a los consumidores.
E)
Centrarse en la productividad del marketing. Se trata de evaluar la eficacia de
las acciones de marketing mediante una base objetiva.
En
los últimos años, diversos autores han investigado y desarrollado un marketing específico
que trata de conseguir que todo el personal de la empresa se oriente al cliente.
Es
el denominado marketing interno, que es la tarea de contratar, entrenar y
motivar al personal para que sirva bien a los clientes.
El
marketing interno opera como un proceso que pretende:
A)
Conseguir que todos los empleados de todos los niveles de la organización comprendan
las diferentes actividades del negocio en el contexto de un entorno que apoye
el conocimiento del cliente.
B)
Preparar y motivar a todos los empleados para actuar de una manera orientada al
cliente.
La
satisfacción del cliente externo constituye el criterio más importante para la
calidad del servicio que presta la organización.
Pero
el proporcionar un servicio de alto nivel al cliente externo no es posible, sin
un personal altamente motivado, satisfecho e integrado.
Hormigo
Hernandez y Martínez García-Tuñon (1996)
diseñan un método que permite conocer el grado de satisfacción del
cliente interno basado en siete factores:
A)
Estructura, organización, objetivos. Mide el grado de conocimiento e
involucración del cliente interno con los objetivos, políticas y
estructura.
B)
Integración, cooperación. El grado de integración, ayuda y cooperación entre
los clientes internos.
C)
Responsabilidad, estilo de gestión. El grado de cordialidad, estilo de
dirección, responsabilidad y autonomía.
D)
Evolución profesional, reconocimiento. La percepción de la retribución y
reconocimiento y las expectativas de
promoción y evolución profesional.
E)
Toma de decisiones. Evalúa las actitudes frente al riesgo y la calidad de la
toma de decisiones.
F)
Seguridad, retos. Las condiciones de trabajo y el comportamiento del cliente
interno frente a los retos.
G)
Desarrollo. El grado de satisfacción del cliente interno, aceptación del puesto
de trabajo y autorrealización.
Mantener
la relación entre la organización y el cliente.
El
marketing no suele terminar cuando se realiza la venta, hay que tener presente
que después de la venta, la relación entre la empresa y el consumidor debe continuar.
La necesidad de mantener la fidelidad del cliente y conseguir una relación
duradera es enfatizada por el marketing relacional.
El
marketing relacional es un sistema de gestión de marketing que se esfuerza en crear
una relación duradera y constructiva con los compradores, en contraste con el
marketing tradicional donde la empresa tiene una óptica a más corto plazo
En
el marketing relacional el centro del beneficio es el cliente y atraer nuevos
clientes es un objetivo intermedio.
El
objetivo prioritario es el mantenimiento y desarrollo de los clientes
existentes con el fin de crear una relación a largo plazo mutuamente
rentable.
En
este contexto es especialmente importante el análisis y gestión de la cartera
de clientes.
Para
la empresa que comercializa un producto, especialmente si se trata de productos
de compra frecuente, la satisfacción del consumidor es condición necesaria para
la supervivencia y el éxito de la empresa en el mercado. Por contra, la
insatisfacción del consumidor puede aparejar además de la pérdida del cliente,
la difusión en el mercado de una imagen negativa del producto y la
empresa.
Es
de vital importancia por tanto, la investigación y la gestión del
comportamiento post compra del consumidor. Las quejas de los consumidores se
convierte en la última oportunidad de conseguir la plena satisfacción del
consumidor y el desarrollo de la intención de recompra.
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