sábado, 24 de septiembre de 2016

La viabilidad de una empresa.

1.-  VALIDAR LA IDEA.

La mayoría de las empresas no fracasan por dificultades de mercado ni por falta de recursos financieros: en la inmensa mayoría de los casos, el error estriba en no valorar previamente la viabilidad de la idea.

Todo comienza con una idea: una tienda de bricolaje, un estudio de publicidad... ¿Pero es una idea con futuro?  Y, sobre todo, ¿somos las personas adecuadas para llevarla a cabo?  Por eso, es básico un ejercicio de reflexión previo que nos permita valorar el éxito potencial del negocio.  Además, luego nos servirá como tarjeta de presentación del proyecto ante terceras personas que necesitaremos como apoyo en el futuro:  bancos, socios, proveedores...

Gran cantidad de buenas ideas empresariales se echan a perder no por falta de dinero, sino por carencia de conocimientos, inexperiencia profesional, o incluso porque los promotores no han previsto los sacrificios personales y la presión psicológica que debe soportarse cuando se pone en marcha una empresa. No obstante, si pensamos que no somos las personas adecuadas, existen soluciones:
                                   
Búsqueda de socios. Sobre todo, personas que suplan con sus conocimientos nuestras carencias. Las entidades de financiación valoran cada vez más la experiencia anterior de los socios.    

Servicios especializados. También se puede recurrir a la  ayuda  de  gestorías o consultarías, que aplicarán un control financiero, comercial y jurídico al proyecto.  El posible inconveniente - aparte del costo extra - es que elaboren el proyecto de forma mecánica, dejando de lado nuestros puntos de vista.  Por eso, lo ideal sería un consulting con el que mantuviésemos un contacto permanente.   

Una vez resuelto el problema de las      capacidades personales, debemos reflexionar sobre el atractivo del producto y su pertinencia en el mercado:

¿Existe un nicho de mercado?  Esto sucede cuando en el mercado donde deseamos entrar no existe una oferta similar - o sustitutoria - a la que nos proponemos crear (por ejemplo, que en nuestra ciudad no existan servicios de pizza a domicilio).

¿Existe un hueco de mercado?  Puede ser que ya exista oferta del producto o servicio que pretendemos ofrecer, pero resulte insuficiente para cubrir la demanda real del mercado o de un segmento de publico (por ejemplo, que el servicio de pizzas solo atienda bien algunas zonas de la ciudad).

¿Qué volumen potencial tiene el mercado?  Es básico saber cuántas empresas o particulares tienen necesidad del producto o servicio que ofertamos y, en función de ello, qué volumen de ventas podríamos lograr.  También debe preverse cómo reaccionarán nuestros competidores.

¿Es un mercado que crece o decrece?  Conviene valorar si el negocio que emprendemos está en desarrollo o en declive, e igualmente si en la zona donde pretendemos vender se están instalando nuevas empresas o están cerrando, así como si la población crece o está decreciendo.

¿Cuánto estarían dispuestos a pagar por el producto o servicio los clientes potenciales?  Esta pregunta es fundamental para elaborar el plan financiero y, en virtud de él determinar los recursos de los que dispondremos para los planes de publicidad, promoción, personal e incluso producción.

EL PLAN DE MARKETING


Una vez hemos dado respuesta a las preguntas clave anteriores, el plan de marketing nos servirá para fijar las estrategias encaminadas a que el producto sea aceptado por el mercado.  Debe incluir los siguientes puntos:

Estrategia de producto. ¿Qué modificaciones o complementos podrían realizarse en el producto para conseguir mayor volumen de ventas? ¿empaquetado distinto del de la competencia? ¿Furgonetas de reparto llamativas?

Estrategia de precios.  Hay que utiliza tres criterios: el coste de producción del producto o servicio, los precios de productos similares y lo innovador que resulta.  No obstante, cuando el producto es tan innovador que no existe competencia, podemos aplicar precios superiores a los habituales en el mercado.

Estrategia de publicidad y promoción.  Se trata de elegir el mejor medio para comunicarnos con nuestros potenciales clientes: publicidad en diarios mailings, carteles luminosos del establecimiento, ofertas de lanzamiento...

Estrategias de distribución.  Debemos valorar la manera más adecuada de distribuir el producto o servicio.  Para ello será conveniente analizar todos los canales, tanto mayoristas como minoristas así como las grandes superficies.


QUÉ DATOS PROPORCIONA UN ESTUDIO DE MERCADO Y COMO HACERLO SIN ARRUINARSE.


Para responder a las preguntas clave sobre un producto, es fundamental realizar lo que los expertos en marketing denominan "investigación de mercado". Existen numerosas empresas especializadas en este servicio, pero normalmente sólo lo hacen a un coste inalcanzable para una pequeña empresa. Los precios pueden oscilar entre 2.000 € por un pequeño estudio en un barrio para instalar un bar, hasta 650.000 € para un estudio pormenorizado para la implantación de una empresa multinacional en toda Europa.

Los datos más interesantes que puede facilitar un estudio al promotor de un negocio son: 

Cuantitativos

-Cuántos clientes sería previsible conseguir.
-Dónde se encuentran ubicados y cuánto podrían consumir en nuestro negocio.
-Cómo localizarlos (si es posible, con dirección y teléfono).

Cualitativos

-Cómo se comportan los potenciales clientes ante nuestro producto y el que ofrece la competencia.
-Cuál es su forma de pago.
-Qué exigen a un proveedor.
-Qué tienen ahora y qué echan todavía en falta.
-Qué argumentos de venta utilizan los competidores.

Mixtos.

-Predicciones sobre cómo evolucionará el mercado.
-Opiniones de expertos.

No obstante, existen métodos alternativos a la investigación profesional, en ocasiones menos fiables, pero en todo caso mucho más baratos:

1. Observación directa.

Existe información básica que podemos obtener personalmente, corno los horarios de la competencia, los servicios que presta, el personal de que dispone y los precios que aplica.

2. Registro mercantil.

Allí podemos enterarnos de cuáles han sido los resultados económicos de la competencia.  Además, podemos contactar con una Agencia de Informes Comerciales con un pequeño coste.  Estas empresas pueden proporcionar datos comerciales como las ventas o los beneficios de numerosas compañías.  No obstante, es frecuente que los datos sean proporcionados por las propias empresas.

3. Estudios sectoriales de mercado. 

Determinadas instituciones, como las organizaciones empresariales (CEOE, CEPYME), Sindicales, las Cámaras de Comercio, el Instituto de la Pequeña y Mediana Empresa (IMPI) o las sociedades de garantía recíproca (SGR) elaboran estudios sectoriales para sus asociados.

4.  Asociaciones de Consumidores. 

La Unión de Consumidores de España (UCE) o la Organización de Consumidores (OCU) pueden facilitarnos información sobre tendencias en la evolución del consumo o normativa legal.

5. Asesoramiento gratuito. 

Las Cámaras de Comercio, las sociedades de garantía recíproca y las asociaciones empresariales suelen tener un departamento de asesoramiento e información sobre subvenciones y ayudas.

2 .- VALORAR LA RENTABILIDAD.

Quizás sea una magnífica idea, pero no resulte rentable ni siquiera a largo plazo.  Por eso, siempre que el nuevo negocio no constituya nuestro único medio de vida, puede ser preferible optar por un fondo de inversión...

El Plan de Negocio se compone de varios planes parciales.  Es aconsejable ponerlos por escrito y de forma ordenada: de este modo nos ayudarán a la hora de conseguir financiación externa.

Estudio de mercado. 

Valorar si existe un nicho de mercado, cuál es su volumen y la capacidad de compra de los potenciales clientes proporciona un dato clave: el precio al que debemos facturar cada unidad de producto o servicio.

Plan de marketing. 

Incluye nuestra estrategia de precios, promoción y publicidad.  Los gastos de promoción y publicidad deberán descontarse de la cuenta de resultados.

Plan de producción. 

Describe los medios necesarios para poder entregar el producto o servicio demandado por los clientes.  De este modo sabremos qué equipos, mobiliario y maquinaria deberemos comprar y, en función de ello, cuánta financiación a largo plazo necesitaremos.  Debe incluir:
   
Coste de los locales y medios técnicos.

¿Demanda constante o estacional?   Si la  demanda  se   concentra  en  una  época del año,     podemos adoptar una estrategia pasiva (adecuar la producción) o activa (buscar productos complementarios para épocas de menor demanda).

Calidad de los proveedores, al igual que sus precios y rapidez de entrega.


Plan de recursos humanos.

Indica los puestos de trabajo necesarios, su coste y si son imprescindibles durante todo el año o sólo en algunos períodos.  Convendrá saber qué salarios se pagan en el mercado por puestos equivalentes, así como si será necesario impartir cursos de especialización.

Plan de operaciones. 

Es un calendario en el que se deben incluir todos los objetivos parciales a cumplir en el primer año de la empresa.  Su estructura debe ser:

Objetivo propuesto (por ejemplo, compra de materias primas).

Fecha de inicio y límite (por ejemplo, del 15 al 30 de enero)

Gastos previstos.

Nombre del responsable.

El plan económico - financiero. Consta de siete puntos básicos:

Inversiones necesarias.  Locales, maquinaria, stock, vehículos, muebles...

Capacidad financiera.  Capital del que disponemos, inversión de otros socios, préstamos bancarios, subvenciones, crédito que nos conceden los proveedores...

Previsión de ventas.  La estableceremos a partir de los datos del estudio de mercado, que también debe proporcionarnos el precio unitario del producto. 

Previsión de gastos.  Deberemos estimarlos en función de la previsión de ventas, el plan de producción, los costes de personal y el plan de operaciones.

Previsión de resultados.  Es la diferencia entre previsión de ventas y de gastos.

Presupuesto de tesorería.  Es fundamental prever cómo se van a transformar las operaciones en dinero.  No debe olvidarse que, debido a diversas circunstancias, nos podemos encontrar con un parón en las ventas.  Por eso es imprescindible contar con un colchón financiero de dinero en efectivo, pólizas de crédito o valores convertibles en dinero.

Balance y cuenta de resultados previsionales.  Es el ajuste final del plan financiero, y se hace teniendo en cuenta todos los datos obtenidos anteriormente.  Representa la situación teórica de la empresa.

¿Seguro que es rentable?

Los ratios de rentabilidad que debe incluir un Plan de Negocio son los siguientes:
Recuperación de la inversión.
PR = Inversión en activo fijo/cash flow anual

El cash flow son los beneficios después de impuestos + amortizaciones, el flujo de dinero que entra en la empresa.  Este ratio informa sobre la liquidez y el riesgo del proyecto: cuanto más bajo sea, mayor será la liquidez y menor el riesgo.

Valor Actual Neto (VAN).

Es el valor actualizado de todos los cash flow que esperamos obtener.  Es la diferencia entre el valor actualizado de los cobros y de los pagos, descontados a la tasa de interés que podríamos conseguir a partir de otra inversión alternativa (por ejemplo, el tipo de interés de un fondo de inversión).  Nos indica si nos conviene más arriesgar nuestro dinero en el nuevo negocio o sería preferible ponerlo en un banco y limitarnos a cobrar los intereses.

VAN = I + CF1 /(1 +K1) + CF2/(1 +K2)  + CFN (1 + K1 ) (1 +K2) ... (1 + Kn))
siendo: I= inversión inicial.
Kn= tipo de descuento aplicable a cada uno de los años de duración del proyecto.
CFn = Cash flow generados por el proyecto en cada uno de los años de la duración de la inversión.

La realidad nunca coincidirá exactamente con el balance previsional, pero gracias a él podemos predecir aproximadamente la situación y actuar en consecuencia. Conviene ir incorporándole los datos reales a medida que dispongamos de ellos. Además, este doble documento será nuestra principal carta de presentación al buscar financiación, sobre todo con bancos y avalistas.
                                           
El balance y la cuenta de resultados nos permiten calcular el punto de equilibrio ("break even"): el momento en que los ingresos se equiparan a los gastos. Siempre debe figurar en el Plan de Negocio, ya que indica la inversión que debemos realizar, el colchón financiero que precisamos y, de cara a los bancos, los  datos necesarios  para negociar  un  período de carencia (plazo en que sólo se liquidan intereses, sin amortizar el principal.

Del plan de negocio al plan financiero


Todos los datos que nos aporta el plan de negocio son básicos para valorar la rentabilidad potencial de un negocio y redactar el plan financiero.

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