Agrupación
de profesionales de diferentes sectores, autónomos, emprendedores y empresarios
que comparten el mismo espacio físico para trabajar en sus propios proyectos.
El coworking no solo es
compartir gastos y romper con el aislamiento, también se trata de pertenecer a
una comunidad de individuos que están abiertos a intercambiar ideas, proyectos,
conocimiento, y lo más importante, están dispuestos a colaborar.
El
coworking permite compartir oficina y constituye una propuesta más elaborada
que los de los denominados cibercafés, entornos en los que también se cuenta
con conexión a Internet.
El coworking fomenta las
relaciones estables entre profesionales de diferentes sectores que pueden
desembocar en relaciones cliente-proveedor. En todo caso es frecuente que se
genere un sentimiento de pertenencia a una comunidad, más allá de las vinculaciones
efectivas, entre los trabajadores que frecuentan los espacios de coworking.
Los centros de coworking, destinados principalmente a
profesionales de Internet, diseñadores, programadores, escritores, periodistas,
etc., proporcionan, generalmente, un escritorio individual, acceso a Internet y
otros servicios.
Las incubadoras de empresas y los centros de negocios no
parecen encajar en el modelo coworking, ya que a menudo no fomentan la vida
social, en colaboración, ni las prácticas de gestión cercanas a las de una
cooperativa, incluida una atención especial en la comunidad.
El coworking ofrece una solución para el problema de
aislamiento que supone para muchos trabajadores independientes, o incluso
microempresas, la experiencia del trabajo en casa.
Fuente:
ZonaCo
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