La estratégica gestión de la red de contactos
es un interesante recurso que puede cultivarse con objetivos personales,
profesionales e incluso sociales.
Evidentemente,
el concepto como tal no es nuevo, aunque sí es cierto que últimamente todo el
mundo habla de ello. Somos seres sociales por naturaleza y nos relacionamos
entre nosotros desde el principio de los tiempos. Lo que es "más
nuevo" es la manera en cómo se trabaja y, sobre todo, el gran refuerzo que
aportan y proporcionan las diversas herramientas tecnológicas que desde hace
algunos años están a nuestra disposición.
No hay normas escritas. De hecho, en esta estratégica disciplina hay mucho de sentido común y "buen hacer". No obstante, para establecer una sólida base sí podemos presentaros un interesante decálogo de premisas a seguir:
1) Actuar con generosidad.
No hay normas escritas. De hecho, en esta estratégica disciplina hay mucho de sentido común y "buen hacer". No obstante, para establecer una sólida base sí podemos presentaros un interesante decálogo de premisas a seguir:
1) Actuar con generosidad.
Se
empiece en el momento en que se empiece, siempre hay que hacerlo
"sembrando" y sin esperar nada a cambio. En nuestro particular
lenguaje, el de los networkers, es lo que se conoce como "dar para
recibir". El actuar por puro interés y además bajo un punto de vista
individual es una estrategia posible, pero en absoluto recomendable. Hay que
recordar siempre que el mundo es muy pequeño (vamos, un pañuelo) y aunque este
comportamiento pueda parecer que funciona, a la larga se verá que es totalmente
contraproducente.
Hacer
contactos es, o parece, una tarea muy fácil. Parece tan sencillo como, si se
quiere, hacer un clic con el ratón de nuestro ordenador. Pero hacerlo de manera
metódica y productiva es bastante diferente. El trabajo de red siempre debe
regirse por un hilo conductor llamado "estrategia" que, además, debe
ser personal e intransferible. Y la creación de esta estrategia debe basarse
en:
a) saber que tengo (análisis),
b) preguntarse para que lo quiero (reflexión)
c) planificar cómo lo voy a hacer (objetivos).
3) Darse tiempo.
a) saber que tengo (análisis),
b) preguntarse para que lo quiero (reflexión)
c) planificar cómo lo voy a hacer (objetivos).
3) Darse tiempo.
Hay
que tener claro que los resultados no van a ser inmediatos. O, al menos, que
aquellos que se obtienen a corto plazo (que, evidentemente, también los hay)
sólo son la punta del iceberg de los que permiten que la red empiece a
"funcionar sola". ¿Y cuándo pasa eso? Muy fácil, cuando son los otros
los que hablan de ti y de lo buenos que son tus servicios o cualidades
profesionales. Y eso sólo se consigue demostrando "lo que se vale" y
obteniendo la confianza de los demás, que por cierto, cuesta mucho de ganar y
muy poco de perder.
4) Convertirlo en filosofía de vida.
4) Convertirlo en filosofía de vida.
El
buen network nunca puede plantearse como una
actividad, ya me permitiréis que lo diga así, de carácter
"extraescolar". Al igual que las buenas ideas no tienen horario fijo,
los buenos contactos pueden surgir en el momento o situación menos pensada. Por
tanto, debe formar parte de nuestra vida diaria. Y para ello, lo más importante
es entender que se requiere este "cambio de chip".
5) Ser proactivo.
5) Ser proactivo.
Aunque
a algunas personas les pueda costar más que a otras, es muy importante
"dejar la timidez en casa". Ser lo que se conoce como "flor de
pared", es decir, querer observar más que ser observado no es una postura
atractiva ni productiva. En nuestro trabajo de red hay que buscar, invertir,
localizar, explicar, conocer, contactar y navegar. Es decir, crear y provocar
continuamente nuevas situaciones de network.
6) Encontrar el equilibrio perfecto correcto.
6) Encontrar el equilibrio perfecto correcto.
No
olvidemos que las redes de contactos tienen un elemento básico: las personas.
Por lo tanto, nunca se puede perder el contacto personal, que además es innato
a la persona humana. Es más, el contacto virtual mejora exponencialmente tras
un contacto presencial. Por tanto, ni se puede hacer todo el trabajo de manera
virtual ni tampoco de manera presencial. Hay que buscar y encontrar el
equilibrio perfecto.
7) Dominar el arte de la comunicación (verbal y no verbal).
7) Dominar el arte de la comunicación (verbal y no verbal).
Una
cosa está clara, los "demás" no están ahí para escucharnos
eternamente. Es más, a veces no hace ni falta. Los diez primeros segundos
de establecimiento de contacto son suficientes para crearse "la
impresión" que luego lo regirá todo. Hay que aprender a controlar todos
los aspectos comunicativos que nos rodean. A nivel verbal, por supuesto, con
presentaciones concisas, diferentes y originales. Y a nivel no verbal, que casi
se puede decir que llega a ser más importante que el discurso en sí, a
controlar todos aquellos aspectos (como la vestimenta, el maquillaje, la
postura corporal, los complementos, etc.) que sin lugar a duda influyen y
mucho.
8) Disponer de una buena agenda de actividades.
8) Disponer de una buena agenda de actividades.
Los
eventos presenciales son una fuente inestimable de obtención de nuevos
contactos. Hay que tener claro que no se puede asistir a todos. Ni siquiera
queriendo tendríamos tiempo suficiente. Y de hecho, tampoco sería productivo.
Tener una buena y completa agenda, con periodicidad mensual si se puede, que
recopile las citas que mejor encajen con la estrategia es realmente
imprescindible para un correcto networking.
Y, además, una buena agenda no se debe limitar a los eventos de networkpuro, sino que debe
también contemplar eventos temáticos y sectoriales, así como otros que nos
permitan mejorar nuestras habilidades comunicativas y personales.
9) Aumentar el valor de su red.
9) Aumentar el valor de su red.
Sea
cual sea su tamaño, hay que potenciar esa riqueza. Y para hacerlo, lo mejor es
esforzarse en presentar nuestros contactos a terceros. Estos no se pueden ver
únicamente como un tesoro personal. De esta manera, todos salimos ganando.
10) Reforzar con la tecnología.
10) Reforzar con la tecnología.
Internet
y las herramientas tecnológicas que actualmente están a nuestra disposición nos
ayudan a gestionar mejor nuestro trabajo de red. Desde directorios
profesionales virtuales a plataformas on-line específicas de network propias de la Web 2.0, su utilización
no sólo nos ahorra tiempo sino que sobre todo nos aporta posibilidades antes
inexistentes. Eso sí, estas herramientas siempre deben ser vistas como un
refuerzo o complemento y no como un sustituto del contacto presencial.
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