martes, 6 de diciembre de 2016

Fuentes de Financiación Propia

FUENTES DE FINANCIACIÓN EN LA EMPRESA

INTRODUCCIÓN

La empresa necesita recursos financieros con los que poder financiar las inversiones necesarias para la realización de su actividad productiva, así como para hacer frente al pago de los gastos corrientes originados por la misma.
                            
Siguiendo los términos utilizados en el balance agruparemos las fuentes de financiación de la empresa en:

  - Recursos propios (fuentes de financiación propia).
  - Recursos ajenos a medio y largo plazo (fuentes de financiación ajena).
  - Recursos ajenos a corto plazo (fuentes de financiación ajena).

RECURSOS PROPIOS O FINANCIACIÓN PROPIA.

Por recursos propios se identifica al capital y a las reservas y como tales aparecen en el pasivo del balance. El capital está formado por las aportaciones de los socios al constituirse la sociedad y las sucesivas ampliaciones que del mismo se haga. Las reservas se forman generalmente como consecuencia de la retención de beneficios, los cuales se obtienen del resultado que han proporcionado las operaciones realizadas por la empresa en el desarrollo de su actividad.

Los recursos propios son las fuentes de financiación más estables o permanentes que tiene la empresa, ya que no tienen vencimiento. Además son los que soportan un mayor riesgo, puesto que en caso de quiebra los socios son los últimos en percibir el valor que resulta de la liquidación de la empresa.

Retomando el concepto de reservas, éstas son generadas por las retenciones de beneficios. Al efectuar un análisis de los resultados hay que desglosar convenientemente esta partida, ya que toda ella no puede ser destinada a reservas.

En éste desglose de los resultados, una parte de ellos tendría que ser destinada al pago de impuestos a Hacienda, otra parte se destinará a retribuir a los propietarios de la empresa en forma de dividendos, y el resto pasa a reservas, que se repartirá entre reservas propiamente dichas (legal, estatutarias, voluntaria, etc.) y amortizaciones técnicas.

Reservas
Hacienda
Amortizaciones
Dividendos

La interpretación de esta figura es clara, pues los cuadrantes de la derecha (Hacienda y Dividendos) suponen salidas de recursos financieros de la empresa en forma de pagos dinerarios, mientras que los otros dos cuadrantes se quedan en la empresa constituyendo la denominada financiación interna o autofinanciación.
  
LA FINANCIACIÓN INTERNA O AUTOFINANCIACIÓN.

La financiación interna o autofinanciación está integrada por aquellos recursos financieros que la empresa genera por si misma, sin necesidad de tener que acudir al mercado financiero.

Por tanto la autofinanciación de una empresa está formada por los beneficios que se han ido reteniendo a lo largo del tiempo, los cuales se destinarán a financiar el crecimiento de la empresa y al mantenimiento de la capacidad productiva de la misma.

En consecuencia, según la función que cumplen estos fondos se distinguen dos tipos de financiación interna. La formada por los beneficios que se retienen para mantener la capacidad productiva de la empresa: es la denominada autofinanciación de mantenimiento, que se halla recogida en el balance en las cuentas relativas a fondos de amortización y también en las cuentas de previsiones y provisiones, cuya finalidad es la de mantener intacta la riqueza o capital de la empresa

La otra financiación interna corresponde a beneficios retenidos para acometer nuevas inversiones que conlleven al crecimiento de la empresa, es la denominada autofinanciación por enriquecimiento o autofinanciación propiamente dicha, y que en el balance se halla recogida en las cuentas de reservas: legal, estatutaria, voluntaria, remanente de ejercicios anteriores, reservas especiales, etc., las cuales suponen un incremento del neto patrimonial.


LA AUTOFINANCIACIÓN POR MANTENIMIENTO.

A) Las amortizaciones y su función financiera.

Las amortizaciones son costes de producción como los materiales, la mano de obra, la energía, entre otros. Dentro del coste de producción, la parte que corresponde a las amortizaciones procede del valor que se da al desgaste que tienen los equipos industriales por su utilización en el proceso de producción.

Los bienes de equipo, al igual que cualquier otro elemento del activo, pierden valor al colaborar en el proceso productivo o incluso por el mero transcurso del tiempo. Sólo aquellos elementos patrimoniales que prestan servicio durante varios ejercicios económicos son susceptibles de ser depreciados.

Se denomina amortización a la imputación o asignación de la depreciación al coste de la producción industrial, y se denomina fondo de amortización a un fondo que se crea para compensar la pérdida de valor o depreciación que experimentan ciertos elementos patrimoniales.

A esta pérdida de valor se le asigna un coste, el cual se carga a la producción. Cuando la empresa vende sus productos, al cobrar el impuesto de sus ventas obtiene unas cantidades de dinero que le permiten recuperar el valor de los factores incorporados al producto.

Dicho fondo se va engrosando cada año por un importe igual al valor de la depreciación correspondiente, y al final de la vida económica del bien amortizable podrá el empresario reponerlo con el dinero acumulado en el fondo de amortización.

Las amortizaciones constituyen una fuente interna de recursos financieros muy importante, ya que desde que comienza la depreciación de los equipos industriales hasta la fecha que hay que reponerlos suele transcurrir un período de tiempo bastante largo, mientras tanto las cuotas de amortización que se van acumulando constituyen un volumen de fondos muy considerable.
 
Los recursos financieros generados por las amortizaciones, al igual que ocurre con las reservas, se van invirtiendo en la empresa casi de forma espontánea a medida que se van generando. Cuando llegue la hora de renovar los bienes amortizables, la empresa debe disponer de los recursos financieros correspondientes, pero dichas disponibilidades no tiene por qué derivarse necesariamente de la liquidación de las inversiones en que inicialmente se ha ido materializando el fondo de amortización, sino que pueden provenir de cualquier otra alternativa financiera que la dirección de la empresa haya podido arbitrar: emisión de acciones, emisión de obligaciones, liquidación de una inversión, retención de beneficios, etc.

Lo importante es que la dirección de la empresa se anticipe y arbitre las soluciones financieras más convenientes, y no que la necesidad de renovación le sorprenda cuando desde el punto de vista financiero es demasiado tarde, ya sea debido a que los fondos de amortización están comprometidos en inversiones a largo plazo de elevado grado de liquidez, o que la capacidad de crédito de la empresa está muy deteriorada, o que la situación del mercado de emisión de acciones no es buena, o que la baja rentabilidad de la empresa no permita retener beneficios, etc.

La función financiera de las amortizaciones estará condicionada por la situación en que se encuentre la empresa: expansión, estabilidad o recesión, lo que, a su vez, dependerá de la propia política de la empresa y, sobre todo, de la situación del mercado.

En épocas de expansión, los fondos de amortización financian partidas que contribuyen a la expansión de la empresa. En épocas de estabilidad o recesión, con los fondos de amortización se podrán devolver deudas, con lo cual se evita el pagar intereses por ellas, así como reducir la dependencia financiera externa; esto hará aumentar la autonomía financiera de la empresa, para que en el momento en que sea oportuno reiniciar la expansión, poder acudir a la obtención de créditos.

B) Las provisiones.

Las provisiones son retenciones de beneficios que se hacen en la empresa para constituir fondos de provisión con los que hacer frente a pérdidas ciertas que todavía no se han producido y a gastos futuros, como los destinados a fondos de pensiones, pagar impuestos, afrontar responsabilidades procedentes de litigios en curso, indemnizaciones, entre otros.


LA AUTOFINANCIACIÓN POR ENRIQUECIMIENTO.

La autofinanciación por enriquecimiento está formada por beneficios que no se reparten a los propietarios sino que se retienen en la empresa para la realización de nuevas inversiones y para que la empresa crezca. En el balance, esta partida se halla recogida en las cuentas de reservas: legal, estatutaria, voluntaria, especiales y remanentes de ejercicios anteriores.

Hay que tener presente que los beneficios que una empresa obtiene durante en el ejercicio económico no se hallan depositados en la caja de la empresa en forma de dinero, ni tampoco en una cuenta corriente de un banco en espera de si se decide repartirlo o retenerlo. El beneficio se va generando a lo largo de diversos ciclos de explotación y se va materializando en bienes y derechos de diversa índole.

Respetando el derecho que los propietarios tiene de obtener una rentabilidad del capital que han puesto a disposición de la empresa, la cual dependerá de los beneficios que se repartan, consideramos que para que la empresa se mantenga en el mercado y pueda crecer es necesario que cuente con recursos procedentes de desarrollo de su actividad, de lo contrario la empresa se descapitalizará y acabará desapareciendo. Por ello, desde el punto de vista económico-financiero se considera a la autofinanciación, ya sea por enriquecimiento o mantenimiento, como una fuente de financiación de carácter permanente, lo que significa que debe formar parte de los capitales permanentes.

A) Ventajas de la autofinanciación:

La política empresarial, consistente en la retención de beneficios, presenta para la empresa indudables ventajas:

1.- La autofinanciación le permite a la empresa disfrutar de una mayor autonomía y libertad de acción.



2.- Las reservas constituyen para la sociedad una fuente de recursos financieros que no es necesario remunerar.

   3.- Para las empresas pequeñas y medianas constituyen prácticamente la única forma de obtener recursos financieros a largo plazo.

B) Inconvenientes de la autofinanciación:

1.- La autofinanciación, cuando lleva a una acumulación excesiva, es contraria al propio espíritu de los accionistas.

2.- La autofinanciación, a veces, lleva a que se realicen inversiones poco rentables en la empresa.

3.- La autofinanciación impide a veces que se realicen inversiones rentables.


4.- La autofinanciación, al reducir los dividendos, disminuye la rentabilidad de las acciones y, de esta forma, el valor de las acciones en Bolsa desciende.

Fuente: Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

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