McGregor en su
libro «The Human Side of Enterprise» (1960) da muestras de ser el representante
más claro de la aproximación humanista, pues hace un gran esfuerzo por
demostrar que es posible armonizar los intereses de la organización con la
realidad personal del individuo. En su teoría, se parte del supuesto de que
existen dos estilos básicos de dirección, un estilo autoritario que denomina «Teoría
X» y un estilo más democrático y participativo que denomina «Teoría Y».
TEORÍA X. Corresponde al punto de vista tradicional de la
dirección, y parte de los supuestos que el ser humano siente repugnancia por el
trabajo, prefiere ser dirigido, tiene poca ambición y busca, sobre todo,
seguridad.
Como
consecuencia de esta forma de pensar, el DIRECTIVO X, considera que las
personas tienen que ser obligadas a trabajar, por lo que deberán ser dirigidas,
controladas y amenazadas con castigos. Por lo tanto, para conseguir buenos resultados
deberá usar medidas duras.
El directivo
se considera responsable de organizar el grupo y deberá centrar sus esfuerzos
en dirigir, organizar y controlar a los miembros de su grupo y modificar sus
conductas según las necesidades organizacionales.
LA TEORÍA Y. En contra del enfoque anterior, McGregor parte del
supuesto de que es preciso integrar los intereses individuales y los objetivos
de la organización.
Considera que
las personas trabajarán y asumirán responsabilidades si tienen la oportunidad
de satisfacer sus necesidades personales al tiempo que consiguen los objetivos
organizacionales.
El DIRECTIVO Y
considera que las personas tienen la capacidad de autodirigirse y autocontrolarse
en aras de conseguir los objetivos a los que se ha comprometido.
De esta
manera, la motivación, el potencial para el desarrollo y la asunción de
responsabilidades para alcanzar los objetivos organizacionales no sólo
dependerán de los mandos y directivos sino también de los colaboradores.
Como
consecuencia, las personas se comprometen e implican con los objetivos y la
organización, buscan y aceptan nuevas responsabilidades, mejoran su
imaginación, creatividad, ingenio en la solución de problemas y desarrollan su potencial
intelectual.
Para que todo
esto sea posible, es necesario que la dirección disponga de las condiciones
organizacionales y de los métodos y herramientas que permitan satisfacer las
necesidades y objetivos individuales, al tiempo que se logran los objetivos
organizacionales.
El punto clave
de la Teoría Y, por tanto, será el concepto de integración. Las funciones del
directivo según la Teoría Y, serán las siguientes:
- Permitir que
los subordinados se autodirijan.
- Facilitar una
atmósfera que permita desarrollarse personalmente a los miembros del grupo, al
tiempo que trabajan en la consecución de los objetivos empresariales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario