La explicación
de los cinco estilos de dirección que se derivan de la combinación de estas dos
dimensiones, es la siguiente: (Ver las imagenes)
El estilo 1.1 (Estilo Laissez-Faire)
El directivo
con este estilo dominante, muestra una escasa preocupación por las personas y
los resultados. Los miembros del grupo desarrollan un mínimo esfuerzo, sólo lo
justo para mantener su puesto. El grupo tiende a permanecer estable e
inmutable. La finalidad es evitar problemas y conflictos y vivir tranquilo hasta
la edad de jubilación.
Según Blake y
Mouton, «Estar presente estando ausente de todo, ese es el arte de directivo
1.1».
Este tipo de
directivo tiene tendencia a «Eludir toda responsabilidad» y cuando surgen
problemas busca culpables, bien sobre los demás o sobre los acontecimientos.
En ocasiones,
la utilización de este estilo de dirección es como consecuencia de no haber
sido promocionado a puestos de más responsabilidad, o por algún fracaso
personal.
Los efectos
que se pueden producir son la baja productividad y creatividad, calidad
indiferente en los procesos productivos, niveles bajos de conflictos y un clima
laboral relajado (Bass, 20088).
El estilo 1.9. (Estilo Club Social)
El directivo
con este estilo, muestra una fuerte preocupación por las personas, al mismo
tiempo que se preocupa poco por los resultados. Presta una gran atención a las
necesidades de los miembros y a que las relaciones sean lo más satisfactorias
posible.
En estos
grupos suelen existir una atmósfera y un ritmo de trabajo cómodo y amigable. Se
da una excesiva importancia a las actividades de tipo social y a las buenas
maneras. No hay discusiones, ni conflictos.
En estos
grupos, se percibe una gran armonía y cohesión de grupo. Este clima genera un
alto nivel de seguridad y afiliación grupal, es más, la satisfacción se basa en
las relaciones sociales, no en el desempeño de las tareas, por lo que a menudo
resulta perjudicial para la organización. Esta excesiva orientación a las personas
no favorece la innovación, creatividad y desarrollo del grupo.
Los resultados
que se pueden esperar cuando se utiliza este estilo de dirección son baja
productividad, calidad indiferente, nivel bajo de conflictos y un clima laboral
relajado (Bass, 2008).
El Estilo 9.1. (Estilo de tarea)
Cuando éste es
su estilo dominante, el directivo suele conceder una gran importancia a los
resultados, mientras que su preocupación por las personas es escasa. Las
condiciones de trabajo, como consecuencia, están rígidamente estructuradas.
Conscientes de
la autoridad que se les otorga, la hace sentir, manda, dirige, controla y se
atiene a los objetivos que se han de conseguir.
Considera que
la mejor «cooperación» es la obediencia y si detecta errores busca al
responsable, para así, tomar las medidas oportunas «para que no vuelva a
suceder». Sus Colaboradores son meros instrumentos para alcanzar sus fines y, en
su opinión, nunca deben anteponer los objetivos y necesidades individuales a los
organizacionales.
Con frecuencia
se descubre, que con el tiempo, esta obediencia ciega a las órdenes recibidas
es contraproducente para la motivación y creatividad del grupo.
Las
consecuencias que se pueden esperar con este estilo de dirección es una alta
productividad a costa de la calidad, alto nivel de conflictos, hostilidad y resentimiento
en los empleados al considerar al líder como alguien que controla y que es
autoritario (Bass, 2008).
El Estilo 5.5. (Estilo de la mediocridad)
El directivo
con este estilo, trata de conseguir los resultados adecuados equilibrando, por
un lado la necesidad de realizar el trabajo, y por otro el mantener un nivel
moral satisfactorio entre los miembros. Las personas con espíritu de superación,
suelen mostrar, en estos grupos, aburrimiento por falta de retos, ya que la
meta del líder es satisfacer las expectativas más bajas, las imprescindibles.
Se podría
definir el espíritu de este tipo de grupo, con una sola palabra: mediocridad.
Las
consecuencias de la utilización del estilo 5,5 para la organización son una calidad
moderada, desempeño aceptable basado en el status quo, baja creatividad y
baja originalidad y un equipo de trabajo que se deja llevar (Bass, 2008).
El Estilo 9.9. (Estilo de Compromiso en toda Regla)
Este tipo de
directivo muestra, al mismo tiempo un elevado nivel de preocupación por las
personas y por los resultados. En estos grupos, las personas hacen más trabajo
y de mejor calidad, ya que se ha llegado al compromiso que produce el
sentimiento de interdependencia necesario en un equipo, ya que se ha conseguido
llegar a tener un objetivo común: las metas del grupo. En este caso,
fundamentalmente, predominan las relaciones de confianza y respeto entre los miembros.
Se considera
que es positivo hacer participar a los colaboradores en los objetivos, de hecho
estos participan en la definición de estos y en la elaboración de las
estrategias necesarias para la consecución de los objetivos.
Los resultados
en la organización que se pueden esperar bajo este estilo de liderazgo son alto
niveles de rendimiento, de calidad y de creatividad y alto nivel de cooperación
interdependiente; el conflicto evoluciona hacia una confrontación productiva
(Bass, 2008).
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