En la misma
época, pero de forma independiente, un grupo de investigadores de la
Universidad de Michigan (Likert, Katz, McCoby, Kahn y Seashore) llevaron a cabo
estudios con el objetivo de identificar las relaciones entre la conducta de
liderazgo, los procesos de grupo y el rendimiento del grupo en entornos
profesionales.
Los resultados
les permitieron establecer dos dimensiones fundamentales de liderazgo:
- Líderes
centrados en la persona. Son los que resaltan la importancia de las
relaciones personales y tienen un profundo interés en las necesidades de los
subordinados. Son líderes que aceptan y conocen la importancia de las
diferencias individuales.
- Líderes
centrados en la producción. Son los que enfatizan los aspectos técnicos del
trabajo, ya que su principal objetivo es que los miembros realicen las tareas
asignadas al grupo.
Los resultados
obtenidos con el modelo de la Universidad de Michigan, se pueden resumir de la
forma siguiente:
- Los líderes
centrados en la persona, suelen obtener mejores resultados, reflejados
tanto en una productividad más alta, como en una mayor satisfacción entre los
miembros del grupo.
- Los resultados
varían mucho en función de la situación, del tipo de grupo, de la tarea que
se realiza, y de las características de los subordinados.
Rensis Likert,
fundó el Instituto de Investigación Social de Michigan de la Universidad de Míchigan
en 1946 y fue su director hasta 1970, propuso cuatro estilos de liderazgo
(Sánchez Vázquez, 2010:45-467):
- Autoritario
explotador: Se basa en el temor, en las coacciones, en la presión y en las
amenazas hacia el empleado para conseguir los objetivos.
La
comunicación sólo se produce en una dirección desde altos mandos hacia los
niveles más bajos, y el liderazgo es autoritario y muy jerarquizado.
Hay un
distanciamiento psicológico entre el jefe y el subordinado. La productividad es
mediocre.
- Autoritario
benevolente: Se fundamenta en el empleo de alabanzas y en las recompensas.
Las actividades del personal son de subordinación hacia sus superiores y genera
actitudes hostiles hacia ellos. La información fluye de arriba hacia abajo y
pocas veces hacia arriba, además es escasa y tergiversada. Las decisiones son
tomadas por los niveles de dirección más altos. La productividad puede variar
de aceptable a buena.
- Consultivo:
Alcanzan los objetivos como consecuencia de las recompensas, de los
castigos ocasionales y de cierto compromiso. La información en este sistema se
transforma en comunicación de igual manera de arriba hacia abajo. Las
decisiones se toman también en los niveles altos de dirección pero se admiten
ideas o sugerencias de los subordinados. Luego, los subordinados pueden tener
cierta influencia, e incluso pueden tomar decisiones en su nivel. La
productividad es buena.
- Participativo:
Se apoya en un sistema en el que todos participan y se comunican, el
empleado se involucra en el desarrollo de nuevas metodologías y procesos de
trabajo. El líder confía en el grupo y su contribución.
La
comunicación es fluida en todas las direcciones y se dan buenas relaciones entre
el jefe y sus colaboradores. Los supervisores y los empleados existen cercanía
y poca distancia psicológica. La productividad es excelente.
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