lunes, 17 de octubre de 2016

Costes directos e indirectos en la empresa

La diferencia entre los costes directos e indirectos se basa en la asignación de los costes a la producción final de la empresa. Así, los costes directos son aquellos que se identifican plenamente con un producto en concreto; mientras que los costes indirectos son aquellos que no pueden atribuirse directamente a los distintos productos de una empresa, por lo que es necesario establecer algún criterio de reparto.

Por ejemplo,  para una empresa que fabrica ordenadores y adquiere X discos duros, dicha adquisición supone un coste directo. Mientras tanto, el salario de un técnico informático que trabaja además de en la fabricación de ordenadores, en la de impresoras y escáneres representa un coste indirecto debido a que el reparto de dicho coste (salario del técnico informático) tiene una repercusión o equivalencia de gastos entre los distintos productos fabricados. Para ello, se realiza un reparto proporcional (previamente calculado) del gasto.

Debido a que los costes indirectos no son nada fáciles de imputar a cada unidad productiva, las empresas utilizan la contabilidad analítica o contabilidad de costes para calcular de la manera más aproximada posible cuánto cuesta producir un determinado bien o servicio.

Desde el punto de vista de contabilidad de costes se entiende por coste como los recursos que se deben emplear para alcanzar un objetivo específico.

El coste sería la medición en términos monetarios de los recursos utilizados para producir un objetivo determinado, como podría ser producir un bien o un servicio, gestionar una función en la empresa, o completar un proyecto.

Es decir, el coste mide la cantidad de recursos que se han empleado para un propósito determinado. Esta medida del coste se expresa en términos monetarios.

Conviene también aclarar la distinción entre costes variables y costes directos, ya que con frecuencia son dos conceptos que se confunden. Un coste se considera directo por su identificación directa con el objetivo de coste perseguido. Por su parte un coste se considera variable cuando es dependiente del volumen de actividad, es decir, cuando varía ante cambios en el nivel de actividad.

Puede haber casos en los que un determinado coste cumpla a su vez la condición de ser coste directo y coste variable al mismo tiempo, pero no tiene que ser así necesariamente. 

Por ejemplo, la materia prima empleada en la producción de un bien suele ser un coste variable que a su vez es coste directo de ese bien.

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