David
McClelland sostuvo que todos los individuos poseen:
Necesidad de
logro: Se refiere al esfuerzo por
sobresalir, el logro en relación con un grupo de estándares, la lucha por el
éxito.
Necesidad de
poder: Se refiere a la necesidad de
conseguir que las demás personas se comporten en una manera que no lo harían,
es decir se refiere al deseo de tener impacto, de influir y controlar a los
demás.
Necesidad de
afiliación: Se refiere al deseo de
relacionarse con las demás personas, es decir de entablar relaciones
interpersonales amistosas y cercanas con los demás integrantes de la
organización.
Los
individuos se encuentran motivados, de acuerdo con la intensidad de su deseo de
desempeñarse, en términos de una norma de excelencia o de tener éxito en
situaciones competitivas.
En la
investigación acerca de la necesidad de logro, McClelland encontró que los
grandes realizadores se diferencian de otros por su deseo de realizar mejor las
cosas. Buscan situaciones, en las que tengan la responsabilidad personal de
brindar soluciones a los problemas, situaciones en las que pueden recibir una
retroalimentación rápida acerca de su desempeño, a fin de saber si están
mejorando o no y por último, situaciones en las que puedan entablar metas
desafiantes; no obstante les molesta tener éxito por la suerte, es decir
prefieren el desafío de trabajar en un problema y cargar con la responsabilidad
personal del éxito o fracaso. Además evitan las tareas no muy fáciles o muy
difíciles. Al superar obstáculos, desean sentir que el resultado, es decir su
éxito o fracaso, depende de sus propias acciones. Los grandes realizadores se
desempeñan mejor cuando perciben que tienen una oportunidad de éxito del 50% y
una de fracaso de 50%, pues así poseen una buena posibilidad de experimentar
sentimientos de logro y satisfacción de sus esfuerzos.
Por otra
parte los individuos que poseen una alta necesidad de poder, disfrutan el
encontrarse a cargo de los demás, se esfuerzan por influenciarlos, además
ansían ser colocados en situaciones competitivas y dirigidas al estatus, y
tienden a interesarse más por el prestigio y la consecución de influencia sobre
los demás, que en el desempeño eficaz.
La tercera
necesidad es la de afiliación, que no ha recibido mucha atención por parte de
los investigadores. Pero que a la larga crea un ambiente grato de trabajo, que
influye y están claramente relacionadas con las otras necesidades. Por ejemplo,
el hecho de mantener buenas relaciones con los demás miembros de la
organización, podrá producir que un gerente, más que poder coercitivo sobre sus
subordinados, se gane el poder bajo la forma de autoridad; que a la larga le
ayudará a conseguir eficientemente las metas trazadas por la organización y las
personales en consecuencia. En esta situación se observa claramente una
relación entre las necesidades de afiliación, logro y poder.
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