Después de la
Segunda Guerra Mundial, un grupo de investigadores de esta Universidad
(Hemphill, Fleishman, Stodgill, Shartle, Pepinsky, Coons,…) intentaron descubrir
las dimensiones que caracterizan al comportamiento de los líderes.
Inicialmente,
determinaron cuatro factores: consideración, énfasis en la producción, sensibilidad
e iniciación a la estructura, pero, posteriormente, elaboraron una aproximación
con sólo dos dimensiones que permitió categorizar gran parte del comportamiento
del líder. Las dos dimensiones fueron:
Consideración. Es decir, en qué medida el líder tiene en cuenta los
sentimientos de los subordinados. Hace referencia a aquellas conductas del líder
que favorecen las relaciones de amistad, crean cohesión y armonía en el grupo,
facilitan la participación en la toma de decisiones, ayudan a los subordinados
con los problemas personales, muestran proximidad y cercanía, mejoran la
comunicación, etc.
Iniciación de estructura o, lo que es lo mismo,
se relaciona con la conducta del líder que facilita y define las interacciones
del grupo para así alcanzar las metas. Este factor se relaciona con otras
conductas, tales como, obtener buenos niveles de rendimiento, confirmar que se
comprenden sus órdenes, clarificar y asignar funciones y tareas, se asegura que
están orientados hacia las tareas, etc.
De la
interacción de estas dos dimensiones, sus autores establecen cuatro estilos de
dirección propuestos por la Universidad de Ohio (ver Figura).
Estos son:
Para medir
estas conductas de desarrollaron dos instrumentos de medida:
- «Cuestionario
Descriptivo de la Conducta del Líder» (LBDQ) elaborado por Hemphill y Coons
(1957). Este cuestionario fue adaptado al ámbito militar y educacional (Halpin
y Winer, 1957) y empresarial (Fleishman, 1957).
- «Cuestionario
de Opinión del Líder» (LOQ) de Fleishman, dirigido a mandos, a los que se les
pedía que se autodefiniesen.
Los
principales resultados obtenidos de las numerosas investigaciones, centradas en
ambas dimensiones, se pueden resumir en:
- El líder
con alta consideración consigue mayor nivel satisfacción de sus colaboradores,
menor absentismo y un número menor de quejas.
- Las
correlaciones entre iniciación de estructura y eficacia del grupo son positivas,
aunque muestran variabilidad.
- Las
relaciones entre consideración y efectividad del liderazgo varían en función
de las características de los sujetos.
- Los
líderes con alto nivel en consideración y en iniciación de estructura, son
los que consiguen, tanto un buen rendimiento de sus subordinados, como
una alta satisfacción de los mismos.
- Muchas
excepciones a estos resultados, lo que resalta la importancia de la «situación»
al hablar del liderazgo.
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