Es decir, se
tiene que elegir y consensuar la estrategia a seguir, que sirve para estudiar y
planificar la viabilidad técnica, económica y financiera del proyecto.
La
elaboración y redacción de este informe debe ser realista y tener en cuenta el
entorno económico y el mercado en el que se va a competir. Además, se trata de
la tarjeta de presentación del empresario ante posibles colaboradores,
entidades, inversores...
En cualquier
caso, el emprendedor tiene que hacer acopio de toda la información que pueda
estar relacionada con la puesta en marcha de su negocio, de forma que no queden
huecos por cubrir en su constitución.
1.-
Descripción de la empresa y del producto o servicio que va a realizar.
Referir la
experiencia y objetivos del producto o servicio que se quiere ofrecer. Si se
posee la patente o marca, la localización de la empresa y los criterios por los
que se ha elegido. Esta descripción debe ser realista y atractiva, de manera
que los posibles lectores se sientan interesados por seguir profundizando en el
proyecto.
2.- Estudio
de mercado: la competencia.
Demostrar
que existe una oportunidad de negocio (servirá como base para diseñar las
estrategias). Se trata de una labor de investigación a partir de datos
externos. Se debe tener claro a qué mercado se dirige la empresa y quiénes van
a ser sus clientes potenciales. Identificar los datos principales del mercado,
sus previsiones de crecimiento, competencia, estructura y segmentación.
Prever las
barreras de entrada, competidores... Además, tiene que contemplar toda la
normativa legal aplicable a la actividad que va a desarrollar la empresa y los
permisos y autorizaciones que necesita tramitar.
Para obtener
información sobre la competencia se pueden utilizar las siguientes fuentes: organismos
económicos públicos y privados (Ministerios, Ayuntamientos, Cámaras de Comercio
e Industria, Bancos, Universidades, Institutos de Estadística...); mayoristas,
distribuidores o comerciales del sector; asociaciones de consumidores y
empresas privadas especializadas en estudios de mercado.
3.- Plan de
marketing.
Se debe
dejar más o menos claro cómo se va a vender el producto. Políticas, estrategias
para darlo a conocer al mercado y cómo motivar al potencial cliente para que
acuda a la empresa. Este plan tiene que contar con los siguientes contenidos:
a) Definir
la cobertura del mercado que se va a realizar.
b) Analizar
la necesidad de distribuidores o intermediarios.
c) Elaborar
un listado de posibles clientes.
d) Describir
las técnicas de venta, políticas de descuento y formas de cobro.
e)
Establecer las líneas de publicidad y relaciones públicas.
f) Diseñar
las campañas de marketing con sus objetivos.
4.-
Definición de los medios técnicos.
Establecer
los medios técnicos que se necesitan para poner en marcha una empresa, su coste
y financiación. Debe completarse con un Plan de Compras que planifique la
gestión de las compras y su almacenaje.
5.-
Organización y Recursos Humanos.
Como en toda
sociedad, hay que definir el organigrama y distribuir las tareas, los puestos
de trabajo y las correspondientes funciones y sus responsables. No hay que
olvidar que el principal activo de una empresa es su capital humano.
Una vez
seleccionados los empleados, el siguiente paso es asesorarse sobre la modalidad de
contratación más conveniente para cada caso, teniendo en cuenta la legislación
vigente y los incentivos fiscales que aportan los distintos contratos.
Es
indispensable determinar qué fondos son necesarios para poner en marcha la
empresa y cómo se va a obtener el capital.
Hay que
definir la estructura financiera del negocio y hacer previsión de su
rentabilidad, al menos, a medio plazo.
7.- Aspectos
formales y estructura legal.
Trámites
administrativos y legales necesarios que hay que cumplimentar para poder
constituir la empresa y el régimen fiscal al que debe someterse. Es el momento
de diferenciar entre:
a) Persona
física, que ejerce en nombre propio su actividad empresarial. Es el propietario
único del negocio, el que dirige, gestiona y percibe todos sus beneficios.
b) Persona
jurídica, organización de un grupo de personas que desarrollan las funciones
propias de la actividad empresarial.
8.- Los
trámites.
Una vez
escogida la forma jurídica se procede a los trámites de crear la empresa que,
aunque son pesados, no resultan complicados. Sea cual fuere la forma jurídica
adoptada, hay que solicitar al Ayuntamiento o Junta Municipal correspondiente
una licencia municipal de apertura (Licencia de Actividades e Instalaciones).
Antes de firmar cualquier contrato de alquiler o compra, se aconseja solicitar
al Ayuntamiento una consulta sobre la viabilidad de desarrollar esa actividad
en ese local. Si éste requiere reformas
necesita, además, una Licencia de Obras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario