sábado, 25 de octubre de 2025

¿El fin de la capacitación en Mindfulness en el trabajo?

Una nueva investigación sugiere que no reduce el estrés, pero ayudar a los demás sí lo hace.

Las intervenciones basadas en mindfulness y otros programas similares pueden no mejorar el bienestar subjetivo de los empleados.

Crear oportunidades para que los empleados se conecten socialmente puede influir positivamente en la salud mental.

Los empleados que enfrentan mayores niveles de estrés podrían ser quienes más se beneficien del entrenamiento en mindfulness.

William J. Fleming, profesor en el Centro de Investigación del Bienestar de la Universidad de Oxford, publicó recientemente una revisión sobre el impacto de las intervenciones de bienestar a nivel individual en la salud mental de más de 46,000 empleados en 233 organizaciones. En lo que respecta al bienestar subjetivo (es decir, la percepción personal de cómo se siente uno), no parece haber diferencia entre quienes toman estos cursos y quienes simplemente continúan con sus propios métodos de afrontamiento.

En apariencia, los hallazgos no sorprenden. Sabemos desde hace tiempo que cuando la resiliencia se promueve mediante intervenciones que solo se enfocan en cambiar al individuo, la sostenibilidad de esos cambios es muy baja.

El trabajo de Fleming, sin embargo, debería ser una llamada de atención para los consultores organizacionales. Pedirle a las personas que cambien a sí mismas, en lugar de cambiar el entorno laboral que las rodea, no solo desperdicia recursos, sino que puede frustrar a los empleados, quienes sienten que toda la responsabilidad de lidiar con un entorno tóxico y demandas poco realistas recae únicamente sobre sus hombros.

Una mejor manera de abordar el estrés laboral

Centrarse en mejorar la fortaleza personal (por ejemplo, la resiliencia, el mindfulness, el estilo de atribución personal) de los empleados en combinación con un cambio en su entorno puede generar transformaciones reales que reduzcan el estrés y aumenten el compromiso.

De hecho, el estudio de Fleming sí ofrece una noticia alentadora: los empleados cuyos lugares de trabajo les brindaron oportunidades para hacer voluntariado y compartir sus habilidades —especialmente en sus comunidades— reportaron una mejor salud psicológica.

Como escribe Fleming:

“Fortalecer los recursos sociales, en lugar de solo las habilidades psicológicas, puede ser más efectivo para mejorar el bienestar de los trabajadores".

¿Por qué ayudar a otros funciona?

Si se piensa de forma más sistémica, esto tiene todo el sentido. El tiempo dedicado al voluntariado cambia nuestra percepción de nosotros mismos, resalta nuestras habilidades y nos da una identidad más fuerte como personas que contribuyen al bienestar de los demás. Además:

Nos da una oportunidad real de socializar con colegas,

Rompe el aislamiento social,

Desafía normas laborales competitivas,

Aumenta la autoeficacia, la autoestima y otras emociones positivas al sentir que hacemos una diferencia en nuestra comunidad.

¿Y qué hay del Mindfulness?

En defensa del entrenamiento basado en mindfulness, mi propia investigación reciente junto con la Dra. Raquel Arjona, publicada en la International Journal of Applied Positive Psychology, encontró que las intervenciones enfocadas a nivel individual —como el mindfulness— pueden ser más efectivas para quienes enfrentan altos niveles de riesgo de angustia psicológica, pero tienen poco impacto en personas con más recursos o que están menos expuestas al estrés.

En otras palabras:

A pesar de la popularidad de los programas laborales y escolares centrados en el cambio individual, todo podría ser un gran desperdicio de tiempo y dinero a menos que:

Se llegue a quienes enfrentan los entornos más difíciles, y

Se combinen las intervenciones individuales con cambios en los entornos sociales y físicos que rodean a las personas.

¿Qué significa esto para los empleadores?

Los empleadores tendrán que invertir más tiempo en pensar sobre:

La seguridad laboral (física y psicológica),

El sentido de misión compartida y pertenencia en el trabajo,

Si el trabajo permite a los empleados usar una variedad de habilidades y hacer contribuciones reales,

Y si se les compensa adecuadamente y se les da suficiente flexibilidad para manejar los retos de la vida fuera del trabajo.

En conjunto, este tipo de iniciativas crean una fuerza laboral más saludable, comprometida y funcional.

Porque, siendo honestos: ningún tipo de meditación o yoga va a transformar un entorno tóxico ni cambiar la experiencia de estrés de quienes trabajan allí.

Todo se reduce a crear un buen entorno laboral que saque lo mejor de las personas.

Fuente.

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